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Domingo, 21 de mayo de 2006
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GIJÓN
GIJÓN
Oasis de carretera
El Ayuntamiento interviene paisajísticamente sobre más de una decena de rotondas urbanas para convertir un elemento distribuidor de tráfico en algo agradable a la vista
Oasis de carretera
LA ÚLTIMA. La rotonda que reparte el tráfico que se dirige al Hospital de Cabueñes, colindante con el Jardín Botánico. / CITOULA
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Cuentan los expertos que la implantación de rotondas como elementos reguladores del tráfico redujo entre un 60 y un 70% los accidentes y hasta un 90% el número de víctimas mortales. Si tales cifras son ciertas, no resulta extraño que estos espacios viarios hayan proliferado tan abundantemente en España durante la última década, hasta el punto de que no haya ciudad o población de mayor o menor número de habitantes que no cuente, al menos, con una. Se ha convertido, casi imperceptiblemente, en uno de los elementos reguladores de tráfico más cotidianos de cualquier conductor.

Y ante una necesidad vial, una respuesta urbanística. Cada ciudad la suya. Por eso hace poco más de tres meses Gijón fue escenario y anfitriona de unas jornadas de trabajo sobre el diseño de rotondas. Eran más técnicas que paisajísticas, pero ni participantes ni organizadores fueron capaces de sustraerse a la necesidad de hacer agradable a la vista del ciudadano un elemento ya plenamente incorporado a la ciudad. La cuestión está en cómo.

El Ayuntamiento de Gijón controla, de una u otra manera, más de una decena de rotondas de la veintena repartidas por todo el municipio, de las que algunas, cinco, son del Ministerio de Fomento, otras, cuatro dependen del Gobierno del Principado, y las menos, dos, de la Universidad de Oviedo por estar dentro del campus gijonés. Y a todas sobre las que ha podido actuar les ha dado una respuesta diferente. Unas, con intencionalidad. Otras, con fundamento histórico. La más, con elementos florales, pero todas con una misma intención: «Convertir el espacio en un elemento decorativo más de la ciudad, porque para los visitantes no dejan de ser una tarjeta de presentación y para los ciudadanos una parte de su vivencia diaria», afirma el jefe de Jardines del Ayuntamiento de Gijón y vicepresidente de la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos.

La puerta de Gijón

Juan Carlos Martínez es un arduo defensor de la adecuación de las rotondas como espacios urbanos. «El Ayuntamiento estaba preocupado por que los accesos a la ciudad no estaban suficientemente cuidados, y es la primera imagen que los visitantes reciben. De ahí nuestras actuaciones en el acceso por Viesques y en la vieja carretera de Oviedo», explica, a modo de ejemplo.

Y hasta tal punto está interesado, que la rotonda de Justo del Castillo, más popularmente conocida por 'la del caballo', ni siquiera es de titularidad municipal. «En realidad es del Ministerio de Fomento, pero ellos no las cuidan visualmente, las tratan todas igual, como las de las carreteras, por lo que solicitamos que nos transfirieran su mantenimiento para poder hacer algo simbólico. Un caballo saltando, un 'green' de golf y una caseta constituyen tres elementos significativos para el visitante, porque no hay ciudad en España que tenga dos campos de golf públicos», explica Juan Carlos Martínez, temeroso de que el observador no sepa captar la intencionalidad del conjunto.

Pero éste es un ejemplo casi único. De hecho, actualmente se encuentra en proceso de ejecución la rotonda situada a pocos metros de la entrada del Jardín Botánico Atlántico, la que regula el tráfico procedente de Deva, del Hospital de Cabueñes y de la avenida del Jardín Botánico. Y, sin embargo, nace sin simbolismo, sin nada que haga referencia ni al espacio verde colindante ni al Parque Científico Tecnológico que la mira desde lo alto.

La del Botánico

«Es una estructura semiesférica de acero cortén que irá cubierta de verde. Tiene dos oquedades, en una de las cuales irán dos faros de luz, que le darán un aspecto muy atractivo por la noche. No es nada, es un juego visual, un círculo cromático. Si alguien quiere verle intención botánica, puede hacerlo, porque, a fin de cuentas, siempre va a ser vegetal lo que vaya sobre una rotonda, porque flores o arbustos son los elementos más utilizados en la mayor parte de las actuaciones», explica el experto.

La del Botánico es la última que tiene en cartera el Ayuntamiento. Las demás ya las tiene acondicionadas y se encuentra a la espera de que las obras del metrotrén les devuelva la que les destrozó en La Guía. También está la de El Llano, una vez que finalicen las obras de acceso a la ciudad por la autovía minera. Pero cada una se afrontará en su momento, a su manera. La inspiración, el simbolismo, la creatividad o el juego visual determinarán su tarjeta de presentación. Con cualquiera que tengan, habrán de hacer de la circulación un ámbito más seguro.



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