Es de las pocas que se escapan a la temporalidad. De hecho, Juan Carlos Martínez dice que es una rotonda historicista. Y todo porque los vecinos de La Calzada solicitaron en su día al Ayuntamiento que, aprovechando la nueva regulación del tráfico en el barrio, le confiriera a la nueva rotonda una personalidad propia. Y propusieron que levantara sobre su superficie una alegoría industrial. A fin de cuentas, La Calzada fue siempre el motor industrial de Gijón.
«Los vecinos querían ver la rotonda como un elemento que podía representar algo del lugar en que viven y el hierro era el material más apropiado para ello. Pero nosotros les hicimos un planteamiento diferente: ¿por qué no representar una calzada romana, lo que, en realidad, da nombre al barrio? Lo vieron bien y nos pusimos a trabajarlo a fondo», explica el jefe de Jardines.
Y el resultado fue una reconstrucción «bastante real» de un trozo de la calzada romana de la Ruta de la Plata que transcurría por allí. Para completar, una recreación de la muralla defensiva prerrománica de la Campa de Torres y la del ara de Júpiter que data de los siglos II-III después de Cristo, y de cuyo nombre, Júpiter, derivó el nombre de Jove, el barrio que comenzó extendiendo sus alas sobre La Calzada y acabó absorbido por ella. Se trata de una lápida encontrada en el siglo XVIII en la villa romana de Ataulfo.
La historia está inmersa hasta en los elementos vegetales, con tres árboles simbólicos: el tejo, el haya y el roble. «Al final, supuso todo un trabaj de documentación con la arqueóloga municipal y el resultado final fue del gusto de todos. Pero no todo se puede hacer siempre así ni sería conveniente, quizás, que se hiciera», explica Juan Carlos Martínez.