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Martes, 23 de mayo de 2006
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GIJÓN
GIJÓN
El estrés de algunas especies del acuario es el mayor temor a 17 días de la inauguración
La instalación amplía su colección con grandes tiburones, pingüinos y nutrias La previsión de Coutant es abrir el 9 de junio con 3.500 animales en exhibición
El estrés de algunas especies del acuario es el mayor temor a 17 días de la inauguración
TRABAJO FÍSICO. El equipo de biólogos traslada a uno de los nuevos tiburones hasta su tanque. / E. C.
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El fuerte estrés que sufren algunas especies durante los traslados por carretera es la mayor preocupación de los responsables del acuario de Poniente cuando sólo quedan 17 días para la inauguración. Ese estrés que tanto inquieta al Ayuntamiento de Gijón puede hacer que algunos de los animales que mayor atracción despiertan entre los futuros visitantes del complejo mantengan una actitud huidiza y se oculten en su tanques de las miradas humanas.

Los quebraderos de cabeza se centran sobre todo en animales como los tiburones, que pese a su intimidante tamaño, son unos de los más delicados en cuanto a su manejo. «No les gustan nada los traslados. Puedes llegar a perderlos si no se les cuida durante su adaptación, porque necesitan nadar para coger aire», explica el gerente del acuario gijonés, Iñaki Aguinaga. Esos cuidados a que deben someterse los grandes escualos que van llegando a Gijón se resumen «en dejarlos mucho tiempo tranquilos». Nada de ruidos, nada de luces estridentes, ni ninguna otra circunstancia molesta que les haga revivir el traumático viaje que acaban de realizar.

Sin anestesia

El proceso de aclimatación en su nueva casa empieza cuando los biólogos realizan el transporte final del animal hasta su tanque. Ese traslado se hace sin anestesia. Se tapa al tiburón con una manta húmeda y el resto es echarle valor al asunto y repartir la carga entre varios.

Hasta ahora el equipo de conservadores del acuario gijonés estaban acostumbrados a trabajar con escualos de pequeña envergadura como las pintarrojas o los bambú. Sin embargo, en los últimos días han arribado a Poniente algunos de los ejemplares de mayor tamaño.

Las nuevas estrellas por derecho propio de la instalación gijonesa son dos tiburones grises y un tiburón toro. Este último proviene de O Grove (Pontevedra), mide más de dos metros y pesa 250 kilos. Sus compañeros grises rondan el metro y medio de longitud y han llegado junto a unos ejemplares nodriza de menor talla, que a excepción de un animal, se han introducido todos en una pecera distinta que se verá desde el auditorio del acuario. La próxima semana se completará la colección de estos depredadores de la mar con otro especimen toro aún más grande.

Otras de las últimas incorporaciones, escualos aparte, han sido tres parejas de pingüinos de Magallanes y una pareja de nutrias. Las aves han sido adquiridas en Málaga y como los mamíferos de río pasarán una cuarentena diferenciada del resto de especies. Será menos duradera y en aislamiento total de los peces. También se han incorporado recientemente dos curiosos peces de origen prehistórico.

A falta de menos de tres semanas para la apertura oficial al público, el acuario de Gijón tiene la mayor parte de sus tanques y peceras habitados. La previsión del equipo que encabeza el biólogo madrileño Javier González es inaugurar el próximo 9 de junio con 3.500 animales y 256 especies diferentes en exhibición, aproximadamente el 70% de la colección que llegará a albergar Poniente.

La plantilla de trabajadores está ya prácticamente conformada. Sólo queda pendiente la contratación de un biólogo y de una persona para mantenimiento. El equipo de monitores que guiará las visitas se sumará al personal una semana antes de la inauguración. El restaurante del acuario se adjudicará a una firma hostelera esta misma semana, según ha podido saber EL COMERCIO.



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