Representantes de la Asociación de Vecinos San Julián de Somió visitaron ayer la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de La Reguerona, en Aboño, en compañía de los técnicos de la instalación y de la concejala de Medio Ambiente, Dulce Gallego, para analizar el posible impacto que tendría la instalación de una planta similar en la zona Este de la ciudad. Dicho proyecto, objeto de polémica entre los vecinos y el Ayuntamiento, aún se encuentra en una fase primaria.
La visita a la EDAR de Aboño ya había sido solicitada en varias ocasiones por los vecinos de Somió, que la consideraban como «la mejor táctica para saber cómo funciona realmente». Ayer, tras lograr el visto bueno del Ayuntamiento, acudieron a la planta con todo un cuestionario de parámetros técnicos. Según explicó a EL COMERCIO el secretario de la asociación, Miguel Ángel González-Posada, «hemos encontrado una instalación técnicamente muy completa, aunque con limitaciones de diseño».
González-Posada consideró que la EDAR de La Reguerona «está trabajando por debajo de su capacidad» y destacó que una mejor utilización de la planta haría innecesaria la construcción de otra depuradora en el Este de Gijón. «La Reguerona es suficiente para gestionar las aguas de toda la ciudad y también para cubrir las expectativas futuras de población», señaló.
Según aseguraron desde la asociación, la creación de una nueva depuradora plantea serios inconvenientes tanto a nivel de costes como medioambiental.
Miguel Ángel González-Posada explicó que su construcción no contaría con fondos europeos, por lo que se asumiría un coste excesivo para una instalación que no es necesaria».
Además critican el impacto que tendría en su entorno, «aunque nos han asegurado que sería menos agresiva que la de La Reguerona».