Jerónimo Balbona Fernández, fundador de las confiterías Balbona, falleció ayer a los 81 años tras una larga convalecencia. El empresario provenía del mundo comercial, al que dedicó muchos años de su vida como agente de diversas firmas.
Sin embargo, a comienzos de la década de los ochenta aceptó liderar el proyecto familiar que cristalizó con la apertura de la primera tienda de Balbona en la calle de Feijoo, el 23 de febrero de 1982. Su esposa, Fernanda de la Fuente, una de las mejores escaparatistas que ha tenido la ciudad, y tres de sus hijos le acompañaron en esta aventura empresarial.
La segunda pastelería, la que sigue funcionando en la actualidad, se abrió en la calle de Cabrales. El negocio familiar fue cada vez a más y así llegó la apertura del obrador en Roces y la creación del departamento de catering. Hace un mes se abrió otra tienda en la calle Principado, de Oviedo. En la actualidad trabajan en la empresa cinco de sus seis hijos. Entre ellos, el afamado cocinero Pablo Balbona, el benjamín de la saga.
El patriarca de los Balbona llevaba varios años jubilado, pero seguía vinculado emocionalmente al negocio que fundó.
El funeral de cuerpo presente se celebrará mañana, a las cinco de la tarde, en la iglesia parroquial de San Lorenzo.