Cerca de 1.800 euros de multa y 2.420 euros de indemnización. Eso es lo que le puede costar al praviano F. A. G. el haberle arrancado la falange de un dedo de un mordisco al hombre con el que se estaba peleando.
Los hechos tuvieron lugar de madrugada, el 8 de diciembre de 2004. F. A. G., de 36 años, y J. A. L. B., de 47, iniciaron una discusión que derivó en pelea. En el transcurso de la misma, según recoge el fiscal, el primero mordió el dedo anular de la mano izquierda de su contrincante hasta arrancarle parcialmente una falange.
No fueron las únicas lesiones que se produjeron los dos hombres. Así, F. A. G. acabó con contusiones en las rodillas y los codos, que requirieron de una primera asistencia médica. No obstante, le queda como secuela de la pelea un agravamiento de una dolencia anterior que padecía en una de sus rodillas.
Por su parte, J. A. L. tuvo que dirigirse a un centro médico con su maltrecho dedo anular. Aún así, y a pesar de las curas recibidas, le ha quedado «como secuela una mínima amputación de la extremidad distal del dedo mordido», según recoge el fiscal.
El ministerio público estima que F. A. G. deberá responder de un delito de lesiones, mientras que su contrincante en la reyerta se enfrenta a una multa por una falta. Así, el fiscal reclama para el primero la imposición de una multa por valor de 1.800 euros, mientras que para el segundo la pena será de 300 euros.
En el capítulo de indemnizaciones, F. A. G. debería abonar a su víctima un total de 2.420 euros (1.920 euros por los días que tardó en curar y 500 por las secuelas). En cambio, habría de recibir de J. A. L. 830 euros (330 por los días de convalecencia y 500 euros por las secuelas).
Malos tratos
Por otro lado, el Juzgado de lo Penal de Avilés acogerá hoy el juicio contra A. S. A. D., un avilesino que, el pasado mes de marzo de 2005 zarandeó y lanzó contra un fregadero, presuntamente, a su pareja sentimental, que además trabajaba para él en el bar que regentaba.
Los hechos, calificados como un delito de violencia doméstica, provocaron en la mujer policontusiones y una crisis de ansiedad por la que requirió tratamiento médico, según el relato de los hechos que hace el fiscal.
La acusación pública reclama para el hombre una pena de cuatro meses de cárcel, así como a la prohibición de acercarse a su víctima a una distancia inferior a 300 metros, o comunicarse con ella a través de cualquier medio, durante un periodo de dieciocho meses. La mujer, A. S. M., ha renunciado a la indemnización que pudiera corresponderle por las lesiones sufridas en la presunta agresión.