Santiago Martínez Argüelles se mostró ayer dispuesto a tranquilizar a todos los sectores universitarios gijoneses, preocupados y molestos también por la ubicación en sus lindes del vertedero de lodos del metrotrén. «La parcela no es de la Universidad, pero nos preocupaba su posible toxicidad y ha sido un informe técnico realizado precisamente por un investigador de esta casa el que nos ha tranquilizado, porque dice que no es contaminante. No hay, pues, riesgos para la salud y eso debe sosegar a la comunidad universitaria. En las razones estéticas no podemos entrar», concluyó el vicerrector de Comunicación.