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Domingo, 28 de mayo de 2006
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AVILÉS
AVILÉS
La 'vieja' gana interés
La concesión del Principado de la máxima protección cultural a la iglesia de Sabugo pone en valor un símbolo de la villa desde principios del siglo XIII
La 'vieja' gana interés
BELLEZA. Vista general de la iglesia desde el altar, elaborado en madera por el taller madrileño de Santa Rufina. / MARIETA
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La Iglesia Vieja de Sabugo está de enhorabuena. Con más de ocho siglos de historia a sus espaldas, su declaración como Bien de Interés Cultural contribuye a garantizar su conservación y la de su entorno en el corazón del barrio marinero.

La historia de este templo discurre paralela a la de la ciudad, lo que lo ha convertido en todo un símbolo. La mayor parte de los estudiosos coinciden a la hora de datar el inicio de su construcción a finales del siglo XII o inicios del XIII. A pesar de su reducido tamaño, las obras se diluyeron en el tiempo, con toda seguridad por motivos económicos, lo que provocó que un edificio nacido a partir de su ábside románico fuera evolucionando con el tiempo hacia un estilo gótico. De esos vestigios románicos apenas sobreviven una puerta lateral y las columnas del pórtico (trasladadas a medida que la iglesia iba creciendo). «La portada es sin duda el elemento más característico de la iglesia», apuntó a este periódico Alejandro Díaz, uno de los sacerdotes de la parroquia de Santo Tomás.

Tal y como apunta la profesora de la Universidad de Oviedo María Josefa Sanz Fuentes en el último número de la revista de El Bollo, la advocación del templo a Santo Tomás de Cantorbery se produjo probablemente por influencia de los marinos ingleses que recalaban en el puerto avilesino. Ellos habrían sido los que hicieron llegar a Avilés la historia de Santo Tomás, obispo de Cantorbery y legado pontificio para toda Inglaterra, que fue asesinado por Enrique II en 1170. Sin embargo, los estudiosos no descartan que previamente el templo se hubiera dedicado a algún otro santo.

A lo largo de todos estos años, la iglesia ha sufrido sucesivas modificaciones. Así, tal y como indica el párroco Ángel Garralda en 'Avilés, su fe y sus obras', en el siglo XVII se elevó el templo para hacer la actual bóveda sobre contrafuertes. También datan de esa época las tres capillas que se le adosaron en el terreno del cementerio, de las cuales se conservan dos. Ya en el siglo XIX se adosó al templo un pórtico que duró poco más de un siglo, ya que se suprimió en 1929.

La Guerra Civil también dejó su huella en la iglesia. Las imágenes que no fueron pasto de las llamas se trasladaron al templo de la plaza de La Merced. En la actualidad, en ella se veneran las figuras de la Virgen del Carmen y la de Santa Ana con la Virgen Niña. Asimismo, su altar es muy admirado. Tallado en madera por el taller madrileño de Santa Rufina, representa a los cuatro evangelistas.

El estado actual de la iglesia es, en líneas generales, correcto, aunque necesita algunos retoques. Hace cuatro años se reparó la techumbre que, no obstante, necesita una mano de pintura, y un par de décadas atrás se saneó todo su entorno, lo que no ha evitado que sufra algunas humedades cobijadas en la fría piedra. Sin embargo, estos detalles no evitan que muchas parejas la elijan para darse el 'sí, quiero'. Además, cada año alberga la exposición de belenes y la muestra de Semana Santa y es escenario de actuaciones musicales. Porque la iglesia, aunque se la conozca como la 'vieja', está muy viva.



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