La alcaldesa de Gijón no parece preocupada. Un caso no hace cepa y comparte el criterio del delegado del Gobierno en Asturias, Antonio Trevín, cuando apela a la situación de normalidad en las parroquias gijonesas. «Gijón es una ciudad segura, con unos índices de delincuencia bajos, pero nadie va a conseguir nunca eliminar totalmente los robos», afirmó la regidora gijonesa, en contraposición a la sensación de inseguridad que están transmitiendo algunas parroquias rurales.
En un rápido análisis, Paz Fernández Felgueroso fue rotunda al dibujar a grandes trazos una situación municipal en la que concentró media docena de elementos: el índice de delincuencia es bajo, los robos son inevitables, el momento actual no es especialmente activo, las viviendas aisladas son más vulnerables, y la vigilancia le corresponde a las fuerzas de seguridad. En cualquier caso, no dejó cabida a la interpretación cuando afirmó: «No es posible poner a un policía delante de cada casa»
En su defensa del nivel de seguridad que vive la ciudad, recordó que «se está trabajando muy fuerte, a través de todas las administraciones, para combatir los delitos y a las bandas organizadas, pero nunca se va a conseguir el nivel cero, porque no hay ciudad en el mundo que no tenga robos».
«Un solo caso»
A pesar de que el portavoz de Castiello de Bernueces, la más afectada por los asaltos tras vivir esta misma semana el último, ha señalado que «la gente tiene pánico», Paz Fernández Felgueroso vinculó la «inquietud» vecinal más a «la situación que se está viviendo en Cataluña» que a la suya propia, que «con un solo caso» no responde en este momento a ese estado de alarma.
En ese sentido, recordó que «hubo un momento malo, con una serie de robos seguidos, pero la situación se calmó. Ahora se produjo uno aislado en Castiello, pero no quiere decir que sea una situación extraordinaria. Evidentemente, las casas más aisladas son más vulnerables, por eso urbanísticamente siempre se ha defendido que es más fácil proteger las viviendas concentradas que las aisladas, en una referencia a la dispersión de los chalés ubicados en las parroquias rurales».
La alcaldesa rechazó, sin nombrarlas, las patrullas vecinales, si bien se limitó a señalar que las tareas de vigilancia «tienen que estar en manos de las fuerzas de seguridad, que son los profesionales».