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Domingo, 28 de mayo de 2006
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OVIEDO
ADOLFO FIGARES PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE VECINOS DE LAS CAMPAS DEL NARANCO
«Nos han querido etiquetar, pero la asociación no tiene carné de nadie»
«Hay vecinos de primera y de segunda; otros no van a las comisiones y, sin embargo, les resuelven los problemas»
«Nos han querido etiquetar, pero la asociación no tiene carné de nadie»
«UN TRIUNFO». Dice que les cuesta conseguir cualquier cosa./ M. R.
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LA ZONA
Tres años: lleva en marcha la asociación, que su presidente destaca por su trabajo en equipo, rigor e independencia ideológica.

2.000 habitantes: en el barrio y subiendo. Podía llegar a los 3.000 en dos años.

Necesidades: un centro social, uno de salud y comunicación con La Florida son las más acuciantes.

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Dos bares, una frutería, una oficina de Cajastur y un quiosco que hace las veces de cantina. En la urbanización de Las Campas no hay muchos más comercios. Ni muchos más equipamientos. Para comprar un sello hay que desplazarse al centro, y para ir al médico o a la iglesia -los que van-, también. Eso sí, tienen la ventaja de disfrutar de un espacio abierto, respirar aire puro y vivir a la sombra del Naranco. Una serie de vecinos formaron hace casi tres años la Asociación de Vecinos de Las Campas del Naranco, de la que es presidente Adolfo Figares.

-¿Cómo se vio metido en este embrollo de la asociación vecinal?

-Los primeros que llegaron a vivir hace cinco años se encontraron con problemas en todas las comunidades de vecinos. Las casas no estaban bien terminadas y rematadas, había filtraciones, mala gestión de los asesores Ante la impotencia y la falta de resolución, nos juntamos una serie de gente y creamos la asociación.

-Parece que las asociaciones siempre surgen cuando hay problemas. Ustedes, La Ería por el talud

-Tiene sentido. Lo ves cuando por fin te acercas al Ayuntamiento y ves que las cosas no se solucionan. Es lógico que la gente tienda a asociarse.

-¿Había formado parte de otros colectivos organizados?

-No, pero he estado en comercio durante toda la vida. De joven -como todos- pertenecí a un sindicato, incluso llegué a ser secretario de organización de Comercio de Asturias de CC OO. Me considero una persona abierta, accesible y me llevo bien con todo el mundo. Quizá la diplomacia te enseña a estar ahí.

-¿Qué le impulsa a seguir después de llevarse una tras otra decepción con la Administración?

-Eso lo lleva uno en la sangre, el ser luchador, ser constante y no ceder ante la injusticia. Te llevas mucha desazón cuando vas al Ayuntamiento, con el simple hecho de registrar una petición y ver que no recibes una sola contestación, cuando picas a cualquier puerta y ves que hay una cierta resistencia porque son muy poco dados a los compromisos. Yo entiendo que el asociacionismo es muy, muy, muy importante. El Ayuntamiento te pone todo tipo de trabas y ha llevado a la desaparición de muchas asociaciones ante la gran cantidad de trámites que hay que hacer con el cambio de la ley.

-¿Cuál es el problema más acuciante?

-Me resulta difícil citar uno sólo, porque no puedo desligar tres principales. El primero, el entronque entre La Florida y Las Campas, que nos daría acceso al centro de salud de Concinos, mejoraría las comunicaciones porque pasaríamos a tener dos líneas de autobús. Luego el centro de salud, previsto en el mapa sanitario, y el centro social, que tendría que estar hecho porque ya estaba contemplado en el anterior plan de ordenación urbana. No entendemos que se haga una urbanización de estas características con un volumen de casi 2.000 personas sin estos equipamientos.

Centro social

-El concejal Defensor del Ciudadano asegura que adecuará un local como centro social provisional antes de que acabe el año.

-Yo creo que tardará más. Me lo creo porque creo en las personas, pero tengo que ser reticente porque ya nos han dado palos. La experiencia nos dice que esos compromisos los tienen que plasmar de alguna forma. Lo que no sirve de nada es que a nosotros se nos exija cierto protocolo, como ir a las comisiones, a los Plenos, presentar peticiones por registro una vez, dos veces e infinidad de veces, y que de la noche a la mañana, las decisiones se tomen con una simple llamada o con un artículo en el periódico. Hay que ser serios.

-Sí, es curioso que no les den una solución en comisión y que les respondan al día siguiente.

-Sí, sí. Es paradójico. Dice mucho de cómo funciona el Ayuntamiento, del cariño que nos tienen a las asociaciones. Habrá asociaciones que estén muy contentas con la política de gobierno, no me cabe ninguna duda. Pero no es el nuestro caso ni el del 90% de las asociaciones con las que hablamos.

-¿Cree, entonces, que hay asociaciones de primera y de segunda?

-Sí, no me cabe duda. Hay asociaciones a las que nos limitan el tiempo. Otras no van a las comisiones y, sin embargo, les resuelven los problemas.

-¿Esas querencias hacia unas asociaciones determinadas son cuestión de ideología política?

-Puedo garantizar que a nosotros se nos ha intentado etiquetar.

-¿Con qué ideología?

-Estás conmigo o contra mí. He sentido el rechazo de que piensan «estás en contra de nuestra forma de gobernar».

-¿Y la asociación tiene etiqueta?

-No estamos con ningún grupo. Es más, los componentes de esta asociación, de esta ejecutiva, evidentemente votan, pero no tienen carné del parchís, ni de los bolos, ni de nada.

-Cómo todos, usted tendrá su ideología. ¿La confiesa o prefiere reservársela?

-Evidentemente, yo tengo una ideología, unos principios y unas inquietudes, pero definirme políticamente La ideología que hoy por hoy me mueve es la del barrio de Las Campas y si viene ayuda, no importa de qué grupo venga. Hay unos grupos que nos pueden ayudar más que otros.

-¿La oposición?

-Sí, quizá por ser oposición. A lo mejor no tiene los compromisos que tiene el equipo de gobierno, pero está claro que el equipo de gobierno se implica muy poco. Solamente se acuerda de la gente cuando llegan las elecciones.

-Cuando critican a la Administración, ¿ habla también del Gobierno del Principado ?

-Cualquiera de las dos administraciones se reserva muy mucho el implicarse en cualquier proyecto.

Centro de salud

-La conexión con La Florida les acercará el centro de salud de Concinos, con eso no les valdría.

-No, no. Es necesario uno aquí. Tenemos capacidad suficiente como para tener ya un centro de salud, no ahora, ya teníamos que haberlo tenido. Cuando una urbanización de estas características se hace tiene que conllevar esos equipamientos.

-¿El desbloqueo de esa conexión depende de un acuerdo empresarial o también de voluntad política?

-El Ayuntamiento no sólo tendría que haber hecho de intermediario, sino haber previsto esa falta de comunicación. Porque dos promotores no se pongan de acuerdo no es óbice, no se puede quedar relegado a que se realice cuatro años más tarde.

-¿Cuál es la queja más reiterada?

-Las referidas a las tres prioridades de las que hablé. La gente está con ansias de tener un centro social, porque aquí el verano puede ser un vergel, pero los inviernos son crudos. Ni la gente mayor, ni la gente joven cuentan con un lugar donde hacer cualquier actividad: gimnasia, deporte, taller

-En su día se quejaron porque no entraba el autobús en Las Campas y consiguieron que lo hiciera. ¿Ahora tienen algún problema de transporte?

-En aquel momento hablamos con TUA y lo conseguimos, pero nos costó un triunfo. Todo nos cuesta un triunfo, pero más cuando depende del Ayuntamiento.

-Han conseguido varios logros como la pista deportiva o el trazado que reclamaban para el Vial Vallobín-San Claudio.

-Eso nos costó mucho y, por otro lado, a esta asociación nos ha unido mucho porque hemos dejado todos muchísimo personalmente. Estamos haciendo un seguimiento constante para que no se desvíe, y esperemos que en breve nos pongan el proyecto sobre la mesa. Si el tramo Vallobín-La Florida terminara en un año, entendemos que pasado ese tiempo se continúe con la segunda fase.

-¿Qué relación tienen con el alcalde de barrio?

-Eso es como las meigas: sabemos que, haberlo, 'haylo', pero nadie lo ve. Hemos preguntado al Ayuntamiento si existía, nos ha dicho que sí y sé que tiene su domicilio en González Besada.

-Vamos, que no tienen relación alguna con él.

-En absoluto. No se ha presentado en ninguna ocasión.

-¿Hay problemas de delincuencia?

-Hay un tipo de delincuencia juvenil, pero no de tipo agresivo. Algo de menudeo de droga, robos en garajes, etcétera. También, carreras de coches.

-¿Por que sus habitantes son tranquilos o por la presencia policial?

-Presencia policial, no hay la que quisiéramos. Hemos estado recientemente con el coordinador de seguridad ciudadana del Cuerpo Nacional de Policía y nos ha prometido que procuraría que hubiera más presencia policial y asistirnos en aquello que le demandáramos.

-¿Es una buena solución el proyecto del Parque Periurbano del Naranco?

-Sí, mientras se respete el monte. Hay una vía de acceso, la Ronda Norte, que entendemos que invade lo que es la parte baja y entra mucho en el Naranco.



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