Muchas personas afectadas por cáncer de páncreas se estarán sintiendo identificadas con la lucha que Rocío Jurado mantiene desde hace un año y medio y «hasta que Dios le dé fuerza», como decía su hermano Amador Mohedano la semana pasada. La abundancia de informaciones sobre la artista en los últimos meses quizás les esté dificultando aún más a los enfermos sobrellevar su carga, o puede que les sirva de consuelo darse cuenta de que en Houston tampoco hacen milagros. El hecho es que ellos saben mejor que nadie que se enfrentan a una enfermedad de difícil curación, aunque no imposible. El mayor problema radica en que se suele detectar tarde, a causa de la localización de este órgano en forma de pera que se acomoda en la cavidad abdominal, entre el estómago y la columna vertebral. Es como si supiera ocultarse para escapar al ojo de los médicos.