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Martes, 30 de mayo de 2006
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Paquito era chocolatero
El autor del popularísimo pasodoble se lo dedicó a su cuñado en 1937 y hoy es una de las canciones en castellano que más beneficios genera
Paquito era chocolatero
TRADICIÓN. La canción se compuso para las comparsas de las fiestas alicantinas de moros y cristianos. / E. C.
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Si alguien dijera que nunca ha oído el 'Paquito el chocolatero' le mirarían como a un bicho raro. Es muy difícil encontrar oído ajeno al popular pasodoble que, en el año 1937, compuso Gustavo Pascual Falcó en la localidad alicantina de Cocentaina para las 'filaes' de moros y cristianos.

Hoy -con dos versiones recientes, las de King Africa y Carmen París- es una de las canciones en español que más dinero recaudan en derechos de autor. Pero para su creación tuvieron que concurrir numerosas circunstancias. Gustavo Pascual Falcó, el compositor, no gozaba de buena salud y allá por los años treinta solía pasar, junto a su familia, agradables ratos de esparcimiento en la valenciana Sierra de Mariola. Parte de ese tiempo lo dedicaba a sus composiciones. Uno de aquellos días mostró a su cuñado lo escrito sobre los pentagramas y le invitó a escoger «'la que más te guste y te la dedicaré'», cuenta Gustavo Pascual, hijo del compositor. De entre las obras, el cuñado se inclinó por un pasodoble y, según lo prometido, el autor lo tituló 'Paquito el chocolatero'.

Paquito, -Francisco Pérez Molina-que así se llamaba el cuñado del autor del internacional pasodoble también era chocolatero. A la noble y dulce labor de elaborar el dulce del cacao se había dedicado la familia de Consuelito Pérez Molina, esposa del compositor y hermana de Francisco, el célebre Paquito. En 1937 «damos por estrenado el pasodoble», asegura el hijo del compositor, quien añade que su padre «introdujo el cambio de ritmo en las marchas moras».

«Trajo una nueva forma de acompañar al festejo. Para las entradas invirtió el orden de los músicos. Delante, los instrumentos que se oyen menos y detrás, los más fuertes. Es lo más importante que aportó a la música», indica el orgulloso hijo del músico.

Todo un himno

Con los años, la obra se popularizó, pero un día la familia, explica el hijo, «tuvo que reivindicar su nombre, porque su obra estaba inscrita con otras referencias». En su intento por recuperar la obra de su padre, la familia consiguió únicamente «el 50% de los derechos. El otro 50% es de una editora de música», esgrime Gustavo Pascual, quien asegura que esto «genera algunos beneficios por derechos de autor, pero no es para tanto. Yo me gano la vida como protésico dental». Y eso que no hay verbena en la que no suene este 'himno' musical.



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