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DEPORTES
Sporting
Josu Uribe pide más tiempo para decidir si acepta la oferta del Sporting tras siete horas de reunión
El técnico, que pasó la noche en Gijón, dará esta mañana el sí o el no definitivo por teléfono al presidente Vega-Arango «No es una decisión fácil y antes de dar una respuesta al club rojiblanco quiero tenerlo claro», afirmó el entrenador
Josu Uribe pide más tiempo para decidir si acepta la oferta del Sporting tras siete horas de reunión
CONTACTO. Josu Uribe, a la salida del Parador, junto a su representante Pedro Bravo, Alfredo García Amado y Emilio de Dios. / L. SEVILLA
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¿Ha aceptado Josu Uribe definitivamente la oferta del Sporting? Los teléfonos escupían una y otra vez esta pregunta durante la jornada de ayer entre los círculos rojiblancos, incrédulos y emocionados. Pero no hubo respuesta. El técnico gijonés, de 38 años, optó, inesperadamente, por dilatar su decisión, es decir, dar el sí o el no al club sportinguista, hasta esta mañana. Será entonces, una vez comunique por teléfono su definitiva elección al propio Manuel Vega-Arango, cuando se sepa si será o no el próximo entrenador.

Así quedó acordado ayer tras una doble reunión que, por espacio de casi siete horas, mantuvieron, en el Parador Molino Viejo, el propio técnico; su representante, Pedro Bravo; el presidente del Sporting, Manuel Vega-Arango; el director general de la entidad, Alfredo García Amado, y el secretario técnico, Emilio de Dios.

«Hemos estado hablando a lo largo de todo el día, pero no hay nada cerrado. Pero será cuestión de horas si decido seguir adelante o no. Como tengo pensado pasar la noche en Gijón, mañana -por hoy- hablaré con el presidente y le trasladaré mi elección», aseguró el gijonés, que reconoció que, tras los diferentes contactos habidos entre las partes, «se trata ya de una cuestión personal, porque a nivel deportivo ya sé lo que hay».

Uribe, si acepta, será presentado una vez que concluya la Liga -«hay que tener presente que el equipo todavía no está matemáticamente salvado», advirtió varias veces-, firmará por una temporada y ocupará el puesto que dejará vacante Ciriaco Cano, a quien el consejo de administración decidió no renovarle el contrato. En caso contrario, obligará al club a retomar la lista de candidatos al banquillo rojiblanco, al que se ha unido en los últimos días el ex entrenador del Málaga, Antonio Tapia, porque el tiempo aprieta.

El entrenador gijonés está dispuesto a asumir un nuevo desafío. Tiene fe en sí mismo y cree que puede salir vivo del empeño. «No es una decisión fácil y antes de dar una respuesta quiero tenerlo claro. Deseo venir, pero para hacerlo bien, no simplemente para cobrar un contrato». Es tanta esa fe que de su boca sólo han salido hasta el momento reivindicaciones deportivas, no económicas. «Le estoy dando vueltas, manejando las alternativas que me ofrece el club, intentando cuadrar las cosas para sustituir a los jugadores que van a abandonar el equipo», añadió Uribe.

Los cinco protagonistas de la reunión trataron los pormenores de un acuerdo que ya tenía cifras y letras, pero en el que todavía no encajaban los nombres. ¿De quiénes? De los refuerzos que Uribe considera imprescindibles -cinco, entre ellos el centrocampista Cubillo, el defensa central Noguerol y el delantero Pachón, que él mismo ha tanteado- para cubrir las presumibles bajas y dotar a la plantilla de la calidad suficiente para afrontar con altas miras la próxima campaña. De hecho ayer, según aseguró, fue el primer encuentro del candidato al banquillo de El Molinón con el secretario técnico y sirvió para que el gijonés recibiera información detallada de la planificación deportiva -se marchó con una carpeta-. Tan exhaustiva que se habló incluso de cómo se iban a realizar los desplazamientos el próximo año.

Fue ese precisamente el caballo de batalla entre ambas partes. No sólo ayer, sino también en los contactos previos. Y también uno de los motivos de que por la mañana unos y otros no se dieran el protocolario apretón de manos, al menos el que debería servir para cerrar el acuerdo, aunque el principal, según algunas fuentes consultadas, fue la falta de tiempo.

Sin embargo, tampoco pudo ser por la tarde, pese a que se daba por hecho. Tras una llamada del entrenador al presidente Vega-Arango, se dio paso a una nueva reunión, que comenzó a eso de las cuatro y media de la tarde, en el mismo establecimiento hotelero gijonés, y que se prolongó hasta más de las siete. Inesperadamente, Josu Uribe, siempre 'escoltado' por su representante, pidió más tiempo para tomar una decisión.

Algunas fuentes relacionaron el cambio de actitud del entrenador con un rumor que ayer saltó en la capital malagueña, que hablaba del presunto interés e, incluso de una oferta en firme, del Málaga para que se haga cargo la próxima temporada del equipo, que se uniría, entre otras, a la del Poli Ejido. Una noticia que llegó a oídos del propio Josu Uribe, que la negó con rotundidad. «Puedo asegurar que no tengo ningún opción sobre mi mesa ni nada parecido», afirmó.

Otras apuntan a que la última palabra esta mañana la tendrá la familia del gijonés, que parece poco animada a abandonar el litoral mediterráneo para trasladarse a Asturias. «Si, desde el punto de vista personal, todos damos el paso, la opción del Sporting me gusta. Pero tengo que valorar lo que supondría traer a toda mi familia, que es una posibilidad delicada y que tenemos que darle vueltas», reconocía Josu Uribe, que consideró que el encuentro con el club rojiblanco ha servido «para descubrir todas las cartas».

Equipos vistosos

El Sporting espera que el ex entrenador del Elche acepte oficialmente la oferta para hacerse cargo de las riendas del conjunto sportinguista y dar así un nuevo giro a su vida en busca de la felicidad perdida. Esta vez fue más brusco que los anteriores, una señal inequívoca de su estado de ánimo. Josu Uribe, que mezcla táctica con psicología para crear conjuntos que suelen jugar un fútbol vistoso, que destilan buen ambiente y que gustan a los aficionados, se haría cargo así, a partir del próximo mes de junio, del plantel rojiblanco.

En cualquier caso, de contestar afirmativamente, tendrá que ceder en sus pretensiones deportivas. No todas sus condiciones serán atendidas, pero sí las suficientes para armar un bloque con aspiraciones, hacerle cambiar de opinión y desestimar otras ofertas económicamente superiores.

Cuando dirigió a las categorías inferiores del Sporting tenía pelo. Ayer apareció con la cabeza rapada y con la piel tostada, pero con un mensaje tan sereno como entonces. Uribe dejó su vehículo, de color oscuro, en el cercano aparcamiento de El Molinón cerca de las 12 horas. Vestía traje azul de raya diplomática y camisa a juego, y se dirigió, junto a Pedro Bravo, hacia el Parador. Ellos dos, junto a los tres dirigentes rojiblancos, mantuvieron una prolongada reunión, en uno de los salones posteriores de la instalación, por espacio de más de tres horas.

A su término, los cinco observaron primero, desde lejos, la excitación entre los periodistas presentes a la entrada del establecimiento. No obstante, el técnico, a su salida, fue parco en palabras. Aludió a algunas diferencias con el club, apuntó a una posterior reunión vespertina, como así fue, y se dirigió a su vehículo para ir a comer. El mismo camino que emprendieron, por separado, Manuel Vega-Arango, Alfredo García Amado y Emilio de Dios.

Con los mismos actores y el mismo escenario, se reanudó la negociación. Pero con un final inesperado. El presidente salió a la puerta a despedir a Uribe, que reconocía que «el corazón me dice que sí, pero la cabeza me indique que lo valore». Hoy se desvelará el misterio.



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