El Sporting podría ser al final de la próxima jornada un equipo liberado de cualquier preocupación. Al menos, de cualquier preocupación relacionada con su permanencia. Una victoria contra el Ferrol, equipo ya descendido y sin ninguna meta en el horizonte más cercano, o la derrota del Lleida de Mate Bilic, que visita a un Lorca todavía en pugna por el ascenso y con mucho en juego, darían matemáticamente la permanencia a los hombres de Ciriaco Cano.
En las últimas semanas, la afición del conjunto rojiblanco sólo ha estado los domingos pendiente de la calculadora y de la radio para saber si su equipo podía 'celebrar' matemáticamente el salvaconducto para otra temporada en el segundo escalón del fútbol español, para comprobar cuántas opciones -remotas- tenía el Sporting de tirar todo por la borda y caer al abismo de la Segunda B.
Futbolistas que no coordinan lo que manda su cabeza con lo que ejecutan sus piernas, aficiones aterrorizadas por la posibilidad de caer en el pozo de los 20 equipos de la categoría de bronce y un desenlace digno de la mejor película de miedo. Tres jornadas dramáticas para un buen puñado de clubes, afortunadamente no para el Sporting. Llega el final y los aficionados demandan un desenlace agónico, sobre todo, en la parte baja de la tabla clasificatoria, donde el Eibar, Málaga B y Racing de Ferrol cuentan ya con el certificado de defunción.
Los estadios de Segunda vivirán escenas de pánico, de euforia y de tragedia. A falta de 270 minutos de juego, puede pasar de todo. Pero no en Gijón, que, como alguno otro, ya se ha ganado el derecho a salir de la parrilla peligrosa en virtud a su bagaje actual: decimoquinto, con 49 puntos. Las matemáticas dicen que todavía no es el momento de cantar victoria, pero los más racionales ya descartan a los rojiblancos y reducen el asunto todo lo más al Hércules (48 puntos), Tenerife (48) y Castellón (47).
Los de carácter pasional, mayoritariamente residentes en Lérida -su equipo ocupa la decimonovena posición a cuatro puntos de la salvación- les rebaten la teoría y ponen sobre la mesa un argumento tan convincente como que no sería la primera vez que se produce un inesperado desenlace. El equipo leridano, que ahora tiene 43 puntos, necesita ganar los tres partidos que faltan o, al menos, dos y sumar un empate, y que se den una serie de combinaciones para mantenerse en Segunda.
Además, el calendario no está de su parte, ya que debe medirse a dos equipos involucrados todavía en la guerra del ascenso. Recibe en casa al Lorca (cuarto clasificado), viaja fuera con el Almería (sexto), que ya tirado sus últimas opciones, y cierra la Liga en el Camp d'Esports ante el Levante (tercero). El del Sporting, en cambio, parece más llevadero. El Racing de Ferrol ya trabaja en la confección de su plantilla del próximo año para Segunda B; el Elche, con un punto más que los gijoneses, ya ha dicho todo lo que tenía que decir esta temporada; un caso similar al del Murcia, aislado en la zona media de la clasificación.
Así las cosas, la trigesimonovena jornada decidirá quiénes culminan la temporada con el soñado ascenso y quienes purgarán el próximo curso sus pecados en Segunda B. Para el Sporting, pase lo que pase, pero siempre dando por seguro que en 2006-07 seguirá siendo club de Segunda, habrá sido otra temporada para olvidar.
Incluso aunque tenga que esperar otra semana más para asegurarse la permanencia, aún conserva una cómoda ventaja para evitar lo no deseado (6 puntos). Al inicio, allá por agosto, los rojiblancos parecía abocado al sufrimiento para intentar mantenerse a flote. Al final, la angustia ha sido menor de la esperada, aunque sí ha existido.