Rafael Nadal confirmó todas las previsiones y ayer logró establecer un nuevo récord con su registro de 54 victorias consecutivas sobre pista de tierra batida, al derrotar en la primera ronda de Roland Garros 2006 al sueco Robin Soderling (50 del mundo), por 6-2, 7-5 y 6-1, en dos horas y ocho minutos. El balear supera así la cifra de 53 triunfos seguidos en canchas de arcilla conseguidos por el argentino Guillermo Vilas del mes de mayo al de setiembre de 1977.
El propio Vilas quiso reconocer la meritoria conquista de Nadal y tras el partido contra Soderling salió a la pista acompañado del presidente de la Federación Francesa de Tenis para hacerle entrega al de Manacor de un trofeo especial conmemorativo del récord mundial, iniciado por Nadal frente al francés Gael Monfils en la primera ronda de Montecarlo 2005.
Vilas fue testigo de la hazaña del jugador de Manacor, defensor del título en Roland Garros. Enfundado en un abrigo negro y sentado junto a su mujer en la tribuna de la pista Philippe Chatrier, aguantó estoicamente cómo Rafael Nadal rompía su récord.
El argentino quizás recordaba en esos momentos que él lo hizo en una sola temporada nada más, no como Nadal, que lo ha hecho en dos, pero también sabiendo que en sus 53 partidos hubo casi una veintena que se disputaron sobre tierra verde americana, en Washington, Louisville, South Orange, Columbus y Abierto de Estados Unidos, y los de Nadal han sido en la roja tradicional.
Y que además en aquel Roland Garros que ganó después no figuraban los números uno y dos del mundo entonces, el estadounidense Jimmy Connors y el sueco Bjorn Borg, mientras que Nadal dejó fuera de combate al suizo Roger Federer en semifinales, y este año le ha derrotado en dos Masters Series de tierra que han disputado en Montecarlo y en Roma.
El récord de Vilas finalizó en octubre de 1977, cuando cayó en las semifinales del torneo de Aix en Provence contra el rumano Ilie Nastase, que entonces jugó con una raqueta de doble cordaje. «No perdí contra un jugador, sino contra una raqueta», explicó para añadir que «no podía con él, y cuando estaba 6-1 y 7-5 abajo tiré la toalla». En esa temporada había ganado los torneos de Teheran, Bogotá, Santiago y Buenos Aires.
La imparable racha de Rafael Nadal, iniciada en Montecarlo el año pasado con resultados favorables ante Monfils, Malisse, Rochus, Gaudio, Gasquet y Coria, alcanzó su objetivo ante el sueco Soderling, un jugador que mide 1,91 metros, con una derecha poderosa, cuyo problema ante un adversario de la talla de Nadal consistió en no meter la bola en la pista muchas veces por milímetros.
Lamentablemente, el partido resultó deslucido por las fuertes rachas de viento. El polvo de ladrillo voló literalmente de la pista para acabar depositado sobre los espectadores. Anécdota aparte, aunque Soderling llegó con el bagaje de una buena sesión de entrenamientos de su saque, lo cierto es que Nadal, sin alcanzar su mejor nivel, fue capaz de controlar a su adversario para cerrar el enfrentamiento con un claro 6-1 en el tercer set.
Homenaje al deporte
Respecto al récord obtenido por Nadal, Guillermo Vilas dice que «este jugador es estupendo para el tenis. Rinde homenaje al deporte. Va a ser una fuente de inspiración para una nueva generación». «Este chico también va a conseguir que los jóvenes jugadores lleguen a ser más fuertes mentalmente. Hace cuatro días llamé a Nadal y le dije: 'Si te veo no sé qué voy a hacer, pero le aclaré que estaba bromeando'», desveló el argentino.
Nadal cumplirá el 3 de junio 20 años, tiene todavía tiempo de sobra para ampliar sus horizontes y marcar aún más las diferencias con el resto de jugadores. De momento, ya se liberó de la presión del récord de Vilas.