La comunidad cristiana de la ciudad ha dado su visto bueno a la celebración del sínodo diocesano planteada en febrero por el arzobispo Carlos Osoro. El objetivo que tendrá esta asamblea de sacerdotes y fieles, aún en proceso de debate y análisis, será debatir temas de interés de la iglesia regional. En estos momentos, las diócesis del Principado están inmersas en un proceso de reflexión que, en el caso de Gijón, ha terminado con una clara mayoría del sí.
En una reunión celebrada el pasado viernes en el Sanatorio Marítimo, los consejos parroquiales se pronunciaron con rotundidad. El 85% de los seglares y el 78% de los sacerdotes mostraron su apoyo al sínodo. Así lo reveló ayer el arcipreste, Fernando Fueyo, aunque hubo defensores de la opción contraria y también personas que aceptaron el sínodo «con algunas condiciones».
El encuentro estuvo presidido por el vicario general, Juan Antonio Menéndez, y contó con la presencia de más de un centenar de religiosos y seglares. Desde que Osoro remitió una pastoral a las parroquias la pasada cuaresma, anunciando la posibilidad de un sínodo, medio centenar de personas han estado trabajando «de forma directa» sobre el asunto, señaló Fueyo. Sus conclusiones se leyeron en la reunión y se enriquecieron con los distintos puntos de vista.
«En la diócesis hay un clima favorable y de acogida», aseveró ayer el párroco de Contrueces, José Aurelio Llorens, sobre la comunidad cristiana de Gijón. Aunque el sacerdote reconoció haber tenido dudas en un primer momento, dejó claro que «el debate ha puesto encima de la mesa cuestiones que pueden ser muy interesantes». El análisis que hacen los partidarios del sí sobre la situación de la iglesia es casi unánime. En este sentido, coinciden en la necesidad de revitalizar la vida cristiana con una «vuelta a los orígenes», a los principios verdaderos.
«Situación de letargo»
También ven con preocupación el «letargo» en el que están, en mayor o menor medida, las comunidades. Creen que el sínodo podría evitar la «progresiva descristianización» de la región. Sin embargo, aunque el clima general es de optimismo, también surgen dudas entre seglares y sacerdotes.
La comunidad cristiana de Gijón teme que no se asuman las directrices que se marquen en la asamblea, «igual que sucede en ocasiones con los planes pastorales», y que haya poca implicación tanto del clero como de los seglares. Los más pesimistas critican el veto a ciertos temas «universales», como el sacerdocio femenino, y la composición que tendrá la asamblea, presumiblemente con «poca participación de las bases».