Álvaro Uribe permanecerá otros cuatro años al frente del Gobierno de Colombia después de haber vuelto a hacer historia y arrasar en primera vuelta de las presidenciales con el 62,20% de los votos (7.363.297). Nadie había recibido en los últimos ochenta años tanto apoyo. Incluso superó el concedido a él mismo en 2002: 54% (5.860.000). La abstención fue más elevada (54,89% frente al 53,53%). Además, se convirtió en el primer mandatario en ser reelegido de forma inmediata y por voto popular directo en la historia del país.
Los comicios fueron también históricos porque una coalición de izquierdas, el Polo Democrático Alternativo (PDA), encabezada por el senador y ex magistrado Carlos Gaviria, de 69 años, se alzó con el 22,03% de los votos (2,6 millones) y se convirtió en la segunda fuerza política, desbancando al tradicional Partido Liberal.
«No nos sentimos derrotados», aseguró optimista Gaviria, quién fue profesor de Derecho de Uribe. «Si nos hemos cuadruplicado en cuatro años, qué tal si en los próximos cuatro nos volvemos a cuadruplicar», añadió.
Gaviria dijo que «no cambiará el honroso sitio que le corresponde en la oposición por una Embajada, un Ministerio o un Consulado». Comentó que al jefe del Estado, quien lo llamó «comunista disfrazado», se le va a estar recordando frecuentemente que los miembros del PDA «no son comunistas camuflados» y que a los opositores «hay que respetarlos, hay que respetar la vida e integridad de nuestros militantes».
Fin del bipartidismo
Otro hito de la consulta fue la destrucción del bipartidismo. El candidato liberal, Horacio Serpa, apenas logró el 11,84% de los votos (1,4 millones). Los conservadores ni siquiera presentaron candidato, apoyando a Uribe.
El presidente, ante su familia, estrechos colaboradores y simpatizantes, evitó triunfalismos y rindió un homenaje a sus rivales. Aseguró que seguirá «trabajando por la patria, «que las elecciones fueron «la expresión de una democracia pluralista» y que los miembros del PDA «no son nuestros enemigos. Son nuestros competidores».
A las organizaciones armadas ilegales no las mencionó, pero sí destacó el «heroísmo» de soldados y policías en la búsqueda de un país más seguro. Las guerrillas han debido replegarse a zonas remotas ante la fuerte presión del Ejército. También expresó que la experiencia acumulada en estos cuatro años le permitirá «producir mejores resultados con mejor pulso y letra».
Precisamente, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, fue uno de los primeros en felicitarle. Para la Casa Blanca, Uribe es un aliado clave en la región. También el ejecutivo venezolano elogió su triunfo, aunque celebrando el ascenso de la izquierda. Su viceministro de Exteriores para Latinoamérica y el Caribe, Pavel Rondón, atribuyó el éxito de Gaviria a Hugo Chávez, quién «exporta ejemplos y no revoluciones».