DESPUÉS de darle muchas vueltas a las cosas y no entendiendo el significado de la mayoría de ellas, he llegado a la conclusión de que el problema está en la mala pronunciación, en la falta de vocabulario, o quizás en el enredo al que nos gusta llegar, para no decir lo que realmente pensamos.
Recuerdo que cuando empezó la lucha de las asociaciones de vecinos de la zona rural contra el PGOU, decían que no querían permitir que ese plan acabará con lo poco verde y rural de la zona. El problema, al final, se comprobó que no era ese, pues allá donde no hubo expropiaciones parece ahora que el hormigón sí que es bonito, y donde se cambió por interés paisajístico, el planteamiento que no gustó era el del precio del terreno; según los propietarios, muy escaso. Si nos damos cuenta, se confundían billetes verdes con zona verde.
Con el metrotrén pasó algo de lo mismo. Los vecinos de la zona de la plaza de Europa y avenida de la Costa sacaban sábanas en las que se podía leer «No queremos otro Carmelo». Parece ser que temían el derrumbe de sus edificios. Al final, la tuneladora pasó y, por suerte para todos, no hubo que lamentar ningún desprendimiento. Aquí pienso que el abogado, que era por casualidad el mismo que el de la zona rural, quería decir más bien: aquí no me pierdo yo este 'caramelo'.
Lo último es la propuesta de creación de una asociación de afectados por la construcción en los terrenos liberados de las vías. Dicen ellos que están preocupados por la sombra que puedan dar a la playa de Poniente vista su volumetría. Es posible que quieran decir sombra sobre sus edificios, porque a la playa es bastante difícil, si tenemos en cuenta que van a estar en tercera línea Aquí ya no estoy seguro de que esté implicado el abogado de los casos anteriores, pero no andará muy lejos