Soy el delegado de los alumnos de la especialidad de Media Montaña de la Escuela del Deporte del Principado de Asturias, y les escribo para que sepan, por si les interesa, que en esta escuela no hay ni una sola mujer, ni entre los profesores (unos diez) ni entre los alumnos (unos 45).
Tal vez sea algo normal en la especialidad de fútbol, dadas las escasas (en porcentaje) vocaciones que suscita entre las mujeres, pero la media montaña es una especialidad deportiva donde las mujeres suponen alrededor de la mitad de los aficionados.
Tal vez la causa sea que las pruebas físicas de acceso a estos estudios son bastante duras, y no hay versión atenuada para ellas, de modo que si ya nos cuesta trabajo superarlas a los hombres, así ocurrió que la única chica que lo intentó en setiembre (una montañera veterana) fue incapaz de conseguirlo.
Cuando le pregunté a un miembro del tribunal la causa de que no hubiese pruebas adaptadas me dio una respuesta absolutamente peregrina.
El resultado es que hoy habrá una nueva convocatoria de prueba físicas, y nuevamente está garantizada una ausencia absoluta de mujeres.
Queda muy bien gastarse millones en carteles y en publicidad para decir que nuestros gobiernos (nacional y autónomo) quieren igualdad para las mujeres, pero resulta más barato y eficaz tomar medidas positivas, y de eso, al menos en este campo, vemos muy poco. Antes bien al contrario. Y la prueba son 0 mujeres entre 30 alumnos de media montaña. Eso sí, en todos los impresos de la Escuela, al relacionar a los alumnos, se distingue entre alumnos y alumnas, para al final llegar a que de las segundas siempre hay cero. Menos impresos y más medidas es lo que entiendo que se necesita.