Todos los presidentes autonómicos del PP repiten como candidatos a la reelección en los comicios de 2007 y sólo hay dos caras nuevas al frente de las listas que compiten desde la oposición, como las de Cantabria y Castilla-La Mancha. Mariano Rajoy apuesta por la continuidad de sus equipos en una estrategia conservadora de cara a unas elecciones que considera «primarias» de las generales de 2008.
Javier Arenas presidió ayer la reunión del comité electoral nacional que dio el visto bueno a las propuestas de los órganos territoriales correspondientes para confirmar las candidaturas autonómicas. Sólo Dolores de Cospedal, al frente de las lista de Castilla-La Mancha e Ignacio Diego como candidato al Gobierno de Cantabria suponen una novedad en el elenco de aspirantes a las 13 autonomías y ciudades autónomas que celebran comicios el próximo año.
Cospedal es la auténtica apuesta de la dirección popular para intentar el asalto a un territorio históricamente socialista gracias a los reiterados éxitos de su anterior presidente, José Bono. Los populares creen que es una ocasión irrepetible para ampliar sus feudos autonómicos e instalarse en el gobierno de Toledo al entender que el actual presidente socialista, José María Barreda, está muy lejos de contar con el arraigo de su predecesor. La candidata, nacida en Madrid de familia arraigada en Albacete, sustituye a Adolfo Suárez Illana que fracasó en las elecciones de 2003 y abandonó la política activa.
Bastará con que los castellanomanchegos voten en estos comicios como lo hicieron el 14-M de 2005 para tener asegurado el éxito, piensan los estrategas del PP que buscan, sobre todo, rentabilizar las siglas y la experiencia de gestión de su cartel electoral. «Es mejor candidata que Barreda», asegura un destacado miembro de la dirección nacional a pesar de que no puede cuantificar el nivel de conocimiento que existe entre los electorales de CastillaLa Mancha de la consejera madrileña. Porque el PP ha pedido a Cospedal que deje el gobierno de la Comunidad de Madrid y dé el salto a la política electoral después de una larga e intensa trayectoria en cargos de responsabilidad en varios ministerios y en el gabinete de Esperanza Aguirre.
Precisamente, ambas representan la apuesta más avanzada del primer partido de la oposición a favor de la presencia de las mujeres en la política. Si logra derrotar a Barreda como pretende, Cospedal sería la segunda presidenta autonómica de España elegida en las urnas, después de Esperanza Aguirre, y el PP se convertiría en el partido con más mujeres en este rango.
Veteranía
Si Castilla-La Mancha y Cantabria son la excepción, los restantes candidatos confirman la decisión del PP de apostar sobre seguro porque todos son veteranos. Los populares creen que no necesitan arriesgar en estas elecciones autonómicas donde creen que los ciudadanos premiarán su gestión o castigarán a los socialistas por las reformas estatutarias lideradas por Rodríguez Zapatero.
La dirección popular pensó, en un principio, proclamar la candidatura de Josep Piqué a la Generalitat en coincidencia con las restantes autonómicas de 2007 pero, finalmente, optó por aplazar la decisión hasta que Maragall disuelva el 'Parlament' y convoque las elecciones anunciadas en Cataluña. La próxima semana, Arenas volverá a reunir el comité electoral para aprobar una parte de los candidatos a alcaldías de capitales de provincia donde el PP ocupa la oposición. A finales de junio mantendrá una convocatoria para concluir este trabajo con la proclamación de todos los aspirantes a alcalde restantes, pero dejará para el mes de setiembre la adopción de la misma decisión en ayuntamientos con alcaldes del PP.