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Martes, 30 de mayo de 2006
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POLÍTICA
AL GRANO
Un debate a fondo
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ZAPATERO ha dicho que con ETA tiene que hablar de tres asuntos: entrega de las armas, disolución de la banda y el futuro de sus miembros. Sorprende que lo haya manifestado en la víspera del debate sobre el estado de la nación, sobre el que había anunciado el Gobierno que quería explayarse acerca de otras cuestiones, como la marcha de la economía. Con sus declaraciones el presidente ha alterado la materia del debate que tendrá en el llamado 'proceso de paz' el elemento más espinoso. El presidente quiere contar con el respaldo incondicional del PP, como corresponde a una operación de Estado, pero para ello hace falta que entre Zapatero y Rajoy acuerden los límites de la negociación. Por ejemplo, cuando se alude al futuro de los terroristas encarcelados por la comisión de delitos de sangre habrá que poner unas condiciones a su excarcelación. ¿Puede Urrusolo Sistiaga salir de prisión en tres o cuatro años? Una cosa es aplicar una política penitenciaria extraordinaria y otra tratar a los terroristas más sanguinarios como si fuesen unos delincuentes convencionales.

El PSOE y el PP tienen que tratar con detalle estos asuntos; no cabe pedirle a la oposición que firme un cheque en blanco al Gobierno a cambio de ser puntualmente informada de las conversaciones con la banda armada. ZP y Rajoy tienen que llegar a un acuerdo explícito sobre las excarcelaciones y sobre las mesas de negociación política que tratan de impulsar Batasuna y el lendakari Ibarretxe. Dicho de otra forma: el PSOE y el PP, que son los partidos que vertebran la representación política de la nación, tienen que tener una postura conjunta sobre el desarme del terrorismo y las exigencias del nacionalismo separatista.

El debate parlamentario llega en un momento clave, a tres semanas del refrendo sobre el 'Estatut' y con la mirada puesta en las dos citas electorales de los próximos meses, las elecciones catalanas y los comicios municipales y autonómicos. Los planes de Zapatero y la alternativa de Rajoy van a ser medidos por esos resultados, así que en el combate dialéctico de hoy no habrá tongo. Podía ZP haber basado la legislatura en la creación de empleo, pero escogió como argumentos las reformas institucionales y la negociación con ETA. Ahí le espera Rajoy.



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