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Martes, 30 de mayo de 2006
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SOCIEDAD Y CULTURA
Sociedad
El cáncer más agresivo
Rocío Jurado lleva año y medio de lucha contra uno de los tumores más difíciles de detectar y curar El 90% de los casos se diagnostican demasiado tarde
El cáncer más agresivo
EL CÁNCER. Rocío Jurado hizo publica su enfermedad durante el verano de 2004. El anuncio causó una enorme conmoción. / E. C.
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Muchas personas afectadas por cáncer de páncreas se estarán sintiendo identificadas con la lucha que Rocío Jurado mantiene desde hace un año y medio y «hasta que Dios le dé fuerza», como decía su hermano Amador Mohedano la semana pasada. La abundancia de informaciones sobre la artista en los últimos meses quizás les esté dificultando aún más a los enfermos sobrellevar su carga, o puede que les sirva de consuelo darse cuenta de que en Houston tampoco hacen milagros. El hecho es que ellos saben mejor que nadie que se enfrentan a una enfermedad de difícil curación, aunque no imposible. El mayor problema radica en que se suele detectar tarde, a causa de la localización de este órgano en forma de pera que se acomoda en la cavidad abdominal, entre el estómago y la columna vertebral. Es como si supiera ocultarse para escapar al ojo de los médicos.

«Precisamente es su situación la que dificulta el hallazgo del tumor, que queda oculto hasta que a veces es muy tarde, por eso es tan agresivo -explica el oncólogo Guillermo López Vivanco-. Esto hace que en el 90% de los casos se encuentre cuando el mal está ya avanzado y es casi imposible la cirugía, el tratamiento más eficaz en este cáncer. Queda entonces un 10% susceptible de intervenir quirúrgicamente, y sólo es posible la reserción del tumor en como mucho cuatro enfermos de cada diez». Cuando ya no es válida la cirugía, se recurre a otros tratamientos, como la quimioterapia o la radioterapia, «que para la mayoría de los enfermos sólo son paliativos», añade el experto.

Lucha de dos años

Éste es el caso de Rocío Jurado, a la que operaron en Montepríncipe «seguramente con el tumor localmente avanzado. En Houston le han dado radio y quimio, pero han pasado más o menos 18 meses y se encuentra ya en un estado preterminal, con el daño añadido en su hígado».

El cáncer de páncreas, como el de pulmón, tiene muy mala supervivencia por la tardanza en la detección. El número de cánceres nuevos diagnosticados cada año es más o menos igual al de las personas que fallecen. Esto supone, según López Vivanco, que la tasa de curabilidad es de un 5% a los cinco años, es decir, que un 5% de los afectados sobrevive un lustro después de que se les detecta la enfermedad. Con frecuencia la lucha suele durar unos dos años.

Tez amarilla

A menudo, el primer síntoma que suele denotar la existencia del problema es que el paciente se pone amarillo. «Ocurre de repente, en pocos días. El páncreas -que produce enzimas para realizar la digestión de los alimentos e insulina- empieza a obstruir, por culpa del tumor, la vía biliar, con lo que la bilis, en vez de soltarse al intestino se va a la sangre tiñendo la piel de amarillo y dando a la orina mucha coloración», explica el doctor. Otros indicadores de que algo va mal son dolor en la zona media o superior del abdomen, pérdida de peso, náuseas y, menos frecuentemente, pancreatitis aguda, diabetes mellitus, debilidad, diarrea y espasmos.

Este tumor, pese a ser uno de los más letales, no es de los más frecuentes. En el ranking de incidencia, «es el sexto o séptimo de los cánceres que afectan a los españoles, por detrás de los de pulmón, colon o mama», según los datos del Registro de Oncología. La tasa de mortalidad ajustada a la población europea es de 7,9 por 100.000 habitantes. En otros cánceres, estas cifras alcanzan un 33,7 por 100.000 para cáncer de pulmón, un 15,9 para el de colon o un 9,9 para el de mama (aunque el dato es bajo por la inclusión aquí de los hombres, en las mujeres se sitúa en el 17,9). Estos datos confirman que, aunque la malignidad del cáncer de páncreas es elevada, no es de los más habituales.

«Lo peor de un cáncer como éste es que cada día empeora el estado de salud -reconoce el doctor López Vivanco-. Y para lo que no hay tratamiento es para el pensamiento de estas personas, que un día se levantan y se ven peor que ayer y saben que no se puede hacer nada». De todos modos, el experto recuerda que el cáncer de páncreas tampoco se diferencia mucho de otros tumores en fase ya avanzada.



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