Rocío Jurado continúa en estado estable dentro de la gravedad desde la noche del pasado sábado sufriera una insuficiencia hepática que no acaba de remontar. Su médico personal, el doctor Alejandro Domingo, quiso mostrarse algo más positivo que en días anteriores y ayer aseguró, tras hacerle una revisión, que está «mejor y parece que sale un poco de su estado crítico».
Las cuñadas de la chipionera, Conchi y María del Carmen Ortega Cano, aseguraron que «tiene momentos en que recobra la consciencia, pero no reconoce a nadie».
Muy explícito también se mostró el hermano y representante de Rocío Jurado, Amador Mohedano, quien se ha mudado estos días a la casa de la artista con su esposa Rosa ante la gravedad del momento que están pasando. «Está adormilada y, bueno, mal, por eso nos hemos venido a vivir aquí», señaló. Y añadió: «Hemos notado una leve mejoría, le gritamos y le hablamos y mueve los ojitos, y nos damos cuenta de que se entera y nos escucha».
Quien no abandona la casa en ningún momento es el torero José Ortega Cano. Sus allegados comentan que se encuentra abatido por la situación, pero más tranquilo al ver que Rocío está prácticamente dormida.
En La Moraleja también está Rocío Carrasco continuamente acompañada por su novio Fidel Albiac y la madre de éste que lleva más de una semana en Madrid.
Desde Miami ha llegado también la íntima amiga de la cantante, Lourdes Jiménez, quien ya la acompañó durante su larga estancia en la clínica Anderson de Houston y que ahora también se ha instalado en La Moraleja para apoyar a toda la familia. Los únicos que han salido de la casa en estos días son los dos hijos pequeños del matrimonio, Gloria Camila y José Fernando, que se encuentran en el domicilio de una tía.