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Jueves, 1 de junio de 2006
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GIJÓN
GIJÓN
El agresor sexual de la gorra acepta una condena de trece años y medio de prisión
El juicio quedó visto para sentencia tras pedir el acusado cumplir la pena en la cárcel de León
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EL CASO
Acusado: Miguel A. B., de 25 años y vecino de El Llano.

Delitos: afronta una acumulación de penas por cinco delitos de agresión sexual, uno de ellos consumado (el de una niña de 11 años) y cinco en grado de tentativa. Otros once son faltas de abuso sexual.

Pena: un máximo de 13 años y medio de cárcel.

Juicio: apenas duró media hora, después de que las partes llegaran a un acuerdo en la vista oral que se celebró en la Sección Octava de la Audiencia Provincial.

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El autor de una oleada de ataques sexuales a mujeres registrados en la ciudad entre 2003 y 2004 aceptó ayer una condena de 13 años y medio de cárcel, de los que cuatro son por lesiones a una menor. El caso de Miguel A. B., de 25 años y vecino de El Llano, quedó ayer visto para sentencia después de que las partes llegaran a un acuerdo en la vista oral celebrada en la Sección Octava de la Audiencia Provincial.

El acusado afronta una acumulación de penas por seis delitos de agresión sexual, uno de ellos consumado (el de una niña de 11 años) y cinco en grado de tentativa. También se le imputan once faltas de abuso sexual. Ministerio Fiscal y acusaciones particulares rebajaron sus respectivas peticiones de pena al expresar el acusado su conformidad con los delitos de agresión sexual que se le imputan y con las solicitudes de encarcelamiento que pesan sobre él.

El juicio apenas duró media hora y la única persona que declaró ante el juez en la vista fue el propio Miguel A. B. El joven se mostró visiblemente afectado y abrumado por tener que enfrentarse a la mayoría de sus víctimas desde el banquillo de los acusados. Cuando el presidente del tribunal le preguntó por sus continuados abusos sexuales, dijo que lo sentía y que quería pagar por lo que hizo en Mansilla de las Mulas, el penal leonés donde permanece en prisión preventiva desde su detención en el verano de 2004.Su abogado defensor, José María Pulgar, solicitó entonces el traslado a una prisión fuera de Asturias para preservar su integridad física dentro de la cárcel, ante la alarma social que había generado el caso. Ayer Miguel A. B. volvió a manifestar esos mismos temores y su rechazo ante un posible traslado a Villabona.

Expulsión de una madre

Las palabras de supuesto arrepentimiento del acusado provocaron la protesta de dos madres presentes en la sala. Cuando el joven reconoció sentirse mal por lo que había hecho, los murmullos tornaron en griterío. Una de las progenitoras, ante la reiteración de sus comentarios en voz alta -preguntó al magistrado si podía verle la cara al agresor de su hija- fue expulsada de la vista.

La Policía relaciona al acusado con 37 ataques a mujeres denunciados en Gijón entre mayo de 2003 y agosto de 2004. Hacía seguimientos a sus víctimas, a las que elegía al azar con el objetivo de poder manosearlas -sus agresiones nunca pasaron de ahí-. Actuaba a plena luz del día, vestido con una cazadora oscura con los cuellos subidos, para ocultar su rostro, y con una gorra amarilla. Sus fechorías acabaron cuando intentó abusar de una niña de nacionalidad rusa de 11 años en un portal de la avenida de Portugal.



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