Manuel Enrique García Lavandera, un gijonés de 44 años, falleció ayer de un infarto en un piso de la calle de Ezcurdia tras enzarzarse en una pelea con su compañera sentimental, una mujer de nacionalidad portuguesa.
La bronca protagonizada por la pareja alarmó a última hora de la tarde a su vecindario. Minutos antes de las ocho un inquilino del portal número 35 de Ezcurdia avisó a la Policía Local de Gijón de que algo grave podía estar ocurriendo en el segundo piso letra del citado inmueble.
Este mismo comunicante informó de que «ese escándalo tremendo» tras la puerta ya se había repetido el día anterior. Tras esta llamada se personó en la zona un coche patrulla que, tras verificar los datos del vecinos, pidió el refuerzo de un segundo coche policial. Cuando los agentes entraron en el domicilio se encontraron una inquietante escena. El hombre estaba fuera de sí, profería amenazas contra la mujer y hacía inequívocos ademanes de querer agredirla físicamente. Ante el peligro evidente los funcionarios municipales tuvieron que reducir a Manuel Enrique García Lavandero.
La potencial víctima explicó entonces a los policías -no sin cierto esfuerzo porque no hablaba correctamente el castellano- que su pareja estaba aquejado de problemas psiquiátricos y que además acababa de consumir droga, dando a entender por gestos que había esnifado cocaína.
Esquizofrenia paranoide
Al identificar al individuo, los policías comprobaron que éste tenía efectivamente antecedentes por esquizofrenia paranoide. Por ese motivo llamaron a una UVI móvil y a un médico. En el intervalo de tiempo que transcurrió hasta la llegada del vehículo medicalizado, en torno a media hora, el gijonés pasó de una conducta hostil y violenta a quedarse inerte. El personal sanitario que le atendió finalmente sólo pudo certificar el deceso. El fallecimiento se produjo por causas que se desconocen y la investigación, a falta de los resultados de la autopsia, la lleva la brigada de Policía Judicial y Científica del Cuerpo Nacional de Policía.
La mujer, presa de los nervios tras lo sucedido, fue trasladada a dependencias de la Policía Local para prestar declaración. «Maldita droga» y «al que venda droga, acabo con él», fueron algunas de las frases que le oyeron exclamar al bajar a la calle.