La Asociación Gijonesa de Caridad, responsable de la Cocina Económica, es la principal beneficiaria de la millonaria herencia de Evaristo Luis Bango Escacho, fallecido el pasado 9 de mayo en su casa de Somió y cuya fortuna se estima en alrededor de 30 millones de euros. Pese a que aún no se conocen los detalles del contenido de su testamento, la mayoría de sus bienes serán donados a esta entidad benéfica, como había hecho constar en vida el propio Bango en numerosas ocasiones.
Evaristo Luis Bango, vecino de Jove durante la mayor parte de su vida, murió soltero y no dejó familia directa más allá de sus primos. Según explicó a EL COMERCIO Carmina Clota, amiga del fallecido, su relación con la mayoría de sus familiares era distante, y desde hace años tenía la firme convicción de legar su herencia a la entidad que gestiona la Cocina Económica. Su vinculación con esta entidad tendría su origen en los trabajos que realizaba en la misma como voluntaria otra de sus primas, una religiosa fallecida hace más de 20 años.
El millonario donativo lleva aparejada, al menos, una condición: la construcción de un hogar para ancianos con parte de los fondos donados. Este requisito, no obstante, supondría hacer realidad una vieja idea de los responsables de la Asociación Gijonesa de Caridad, que desde hace tiempo buscaban financiación para poner en marcha ese proyecto.
Aunque no son habituales las donaciones de este calibre, sí es cierto que en otras ocasiones la asociación ha sido beneficiaria de algunas herencias. La mayoría llegaron en forma de inmuebles, que posteriormente fueron aprovechados para ofrecer asilo a personas mayores.
Una fortuna 'americana'
La fortuna de Evaristo Luis Bango, una de las mayores de Gijón, procedía, como otras tantas, «de hacer las Américas». Según explican los vecinos de Jove, Álvaro Bango, padre del fallecido, regresó de las antiguas colonias «cargado de dinero, y aún dejó mucho allí». Ya en España se instaló con su familia en una casona señorial junto a lo que ahora es el parque de El Lauredal.
Álvaro Bango falleció poco antes de la Guerra Civil, y durante el conflicto lo hicieron dos de sus hijos, quedando Evaristo Luis como único heredero. Éste administró la fortuna con inversiones varias, casi siempre acertadas -su nombre apareció en la lista de afectados por el fraude de Gescartera-, la mayoría en el sector inmobiliario. «Tenía pisos y praos por todas partes».
Aunque pasó la mayor parte de su vida en Jove, las obras de urbanización que se están haciendo en la zona le llevaron a trasladarse hace cinco años a Somió, donde falleció finalmente aquejado de problemas respiratorios.