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Viernes, 2 de junio de 2006
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GIJÓN
AL AIRE
Inagotable
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RELACIÓN de vocablos que pasan a formar parte de esa obra que no cesa titulada 'Diccionario del disparate', ofrecidos en primicia por deferencia del autor, el inagotable Dascoíte:

Año: en palabras del existencialista Fredo Kierkagar, «dícese del periodo de tiempo que abarca unas trescientas sesenta y cinco decepciones».

Contrastar: en su acepción de mostrar notable diferencia dos cosas cuando se comparan, les ofrezco la existente entre un tal Torcuato, discípulo de Fartón, el Epicuro de Gozón, y una infeliz tan delgada que era conocida como 'el espíritu de la fame'.

Al primero se refieren estos versos:

Ayer convidé a Torcuato, / comió sopas y puchero, / media pierna de un carnero, / dos gazapillos y un pato; / le di vino y respondió: / «tomadlo por vuestra vida / que hasta mitad de comida / no acostumbro a beber yo».

A la segunda pertenece este epitafio:

Yace en esta losa dura / una mujer tan delgada / que en la vaina de una espada / se trajo a la sepultura.

Fusilar: «un escritor, si no desea hallarse en trance de muerte, no debe desear que otro escritor lo admire. Porque cuando un escritor admira a otro, ya se sabe lo que hace con él: fusilarle».

Pues eso, admirado Jardiel Poncela.

Imprevisión: «gozar hoy lo que quizá no tengamos mañana es un buen consejo para quienes pensamos, además, que no será posible hacerlo en un hipotético más allá, por más que la prosperidad de las finanzas vaticanas pudiera hacer pensar en lo contrario», en opinión de ese escolástico elástico llamado Tomás de Aquisí.

Merluzo: especie terrícola abundantísima, pasto preferido de los tiburones financieros y de los politicastros, o sea, de la mayoría de políticos.

Puntualidad: amén de ser una virtud anormalmente desarrollada en la mayor parte de los acreedores, suele ser también un motivo de disputa entre progenitores y vástagos adolescentes, según refleja este diálogo sostenido entre dos representantes de ambas categorías:

«-¿Ya está bien eso de llegar de amanecida un fin de semana sí y otro también, que nos tienes a tu madre y a mí atacados de los nervios!

-Tranqui, tronco.

-¿Ni tranqui ni leches, que a partir de ahora...!

-Llegaré a la hora que me salga de los huevos.

-Bueno, vale... ¿pero ni un minuto más!...».



Vocento