Los vecinos de Jove recuerdan a Evaristo Luis Bango como «una buena persona, aunque no se relacionaba mucho con la gente». Aislado en su quinta familiar, donde pasó la mayor parte de su vida, todos coincidían en que apenas tenía contacto con el barrio, a excepción de algunas amistades muy próximas.
Su amiga Carmina Clota reconoce que «no le gustaba mucho el roce». Sin embargo, su generosidad sí se hacía notar en Jove. «Era generoso con quien le caía bien», explica su amiga. «Nunca decía que no, simplemente 'ya veremos'». Carmina recuerda que Bango donó en su momento una figura y un retablo de San Blas para la iglesia de la parroquia.
Entre las principales aficiones de Evaristo Luis Bango, Carmina Clota destaca su pasión por los viajes. «Viajaba mucho, sobre todo a América y a Suiza», explicaba. También resaltó su gusto por la lectura y por la música. «Le gustaba mucho la música, sobre todo la de antes; además cantaba muy bien los tangos».