Tan fácil como soplar. Así comprobaron ayer los gijoneses su nivel de monóxido de carbono (CO) en los pulmones. Su presencia se debe fundamentalmente al consumo de tabaco, que, entre otros efectos, genera problemas circulatorios y obliga al corazón a bombear más rápido. Cientos de asturianos, algunos con más miedo que otros, acudieron al improvisado puesto que la campaña de la UE, 'Help, por una vida sin tabaco', instaló en la plaza del Instituto para realizar las toximetrías. Uno a uno, los voluntarios fueron espirando en unas máquinas similares a las de los controles de alcoholemia. Al instante, obtenían el CO en partes por millón (PPM), unidad utilizada para expresar la concentración del nocivo gas en los pulmones.