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Miércoles, 7 de junio de 2006
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ASTURIAS
Asturias
El Central hizo 4.000 exploraciones cardíacas el año pasado, un 20% más que en 2001
El 60% de los cateterismos son terapéuticos y se practican para desobstruir las arterias Más del 20% de los fallecimientos en Asturias tienen su origen en enfermedades coronarias
El Central hizo 4.000 exploraciones cardíacas el año pasado, un 20% más que en 2001
TRATAMIENTO. Personal del Área del Corazón del Hospital Central practican un cateterismo a un paciente coronario. / MARIO ROJAS
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Limpian arterias. Reparan válvulas. Desobstruyen coronarias. Incluso llegan a hacer 'puentes' para mejorar el flujo sanguíneo y, cuando todo falla, optan por recambiar la pieza dañada gracias a un trasplante. Son, en definitiva, los mecánicos del corazón. Cirujanos y cardiólogos que se encargan de adecentar uno de los principales órganos vitales cuando éste comienza a ralentizar su marcha.

En Asturias, las pruebas cardíacas están a la orden del día. En los últimos tiempos, cateterismos, angioplastias, estudios de arritmias y by pass han dado un salto cuantitativo, al convertirse en una de las actividades con mayor demanda en la sanidad pública y, en consecuencia, con una considerable lista de espera (un enfermo debe esperar entre dos y tres meses para someterse a un cateterismo no urgente).

Así, año tras año, son más los asturianos que tienen que pasar por las consultas de cardiología, una circunstancia que no es de extrañar en una comunidad como el Principado, en la que el infarto de miocardio ocupa el segundo lugar en el ránking de mortalidad y en la que los trastornos coronarios en general, desde isquemias hasta insuficiencias cardíacas, comparten protagonismo mortal con tumores y enfermedades cerebrovasculares.

Además, el hecho de que las exploraciones coronarias ya no sólo se empleen para diagnosticar sino también para curar, ha contribuido a disparar su demanda. En la actualidad, el 60% de los cateterismos (técnica que sirve para diagnosticar y desobstruir una arteria coronaria) son terapéuticos. De ahí que, en servicios de referencia como el Área del Corazón del Hospital Central, donde se ubica el único departamento de Hemodinámica de toda la sanidad pública asturiana, los médicos y las enfermeras trabajen casi a destajo. Un clara muestra está en las cifras de actividad que maneja el complejo hospitalario ovetense, que realizó el pasado año cerca de 4.000 exploraciones cardíacas, lo que supone un 20% más que hace cuatro años.

2.643 muertes coronarias

Lo cierto es que los datos estadísticos dibujan un panorama más que negro para el corazón de los asturianos. A lo largo de 2004, según recoge el último informe sobre Mortalidad en Asturias, el 21,1% de los 12.530 fallecimientos registrados en la región tuvieron su origen en enfermedades coronarias, con los infartos de miocardio (un 6,9%) a la cabeza. Esto significa que 2.643 asturianos perdieron la vida por fallos en su corazón, una cifra que casi triplica a la de las víctimas del cáncer, que en 2004 fue responsable de mil defunciones.

La alta mortalidad de las enfermedades coronarias está directamente vinculada con el envejecimiento de la población asturiana, pero también camina de la mano de los cambios en los estilos de vida. La obesidad, el sedentarismo, el tabaco y el estrés dan como resultado directo un incremento del número de infartos. Precisamente, Valentí Fuster, Premio Príncipe de Asturias y uno de los cardiólogos de mayor prestigio del mundo, no se cansa de alertar sobre el daño que están provocando en las sociedades occidentales las nuevas formas de vida. En opinión de los especialistas, entre ellos el coordinador del Área del Corazón del Hospital Central, el doctor César Morís de la Tassa, cada vez tenemos mejores tratamientos y terapias coronarias, pero también «más enfermos».

Este aumento de la demanda, que se prevé continuará a lo largo de esta década, es lo que ha llevado al Principado a crear una nueva unidad de hemodinámica y cirugía vascular en el Hospital de Cabueñes, en Gijón. Con esta decisión, que en ámbitos sanitarios consideran «más importante que la de la radioterapia», se mejorará y acelerará la atención a pacientes coronarios que ahora mismo aguardan hasta 90 días para poder someterse a un cateterismo o una angioplastia (reapertura de un vaso sanguíneo obstruido).

Atención las 24 horas

César Morís asegura que el Área del Corazón, primera unidad de la sanidad pública asturiana en la que los profesionales participan en la propia gestión del servicio, «se encuentra a tope de trabajo». Durante 2005, los 31 médicos en plantilla, junto a otras 13 enfermeras, atendieron a 5.991 pacientes de primera visita y 12.253 consultas sucesivas. Sus servicios quirúrgicos realizaron 407 intervenciones y un trasplante por mes, 13 en total. La unidad tiene abiertas sus puertas «las 24 horas del día, los 365 días del año». No es raro que realice cateterismos u otro tipo de exploraciones cardiológicas en horario de tarde o durante los fines de semana.

Así y todo, la lista de espera se acumula. Médicos de hospitales como Cabueñes, San Agustín o el Valle del Nalón encuentran a menudo dificultades para poder derivar a un enfermo a Oviedo debido precisamente a la elevada demanda que hay en el área de hemodinámica. Con todo, Morís aclara que «los casos urgentes son atendidos siempre de forma inmediata», y confía en que las demoras se aligeren con la entrada en funcionamiento de la unidad de Gijón. «Será bueno para todos», afirmó.

Pero no sólo se trata de mejorar la atención en el hospital, sino «también cuando el enfermo es dado de alta». Desde hace un año, los centros de salud de Oviedo tienen un marcha un programa de control y seguimiento de pacientes con problemas cardíacos. Se busca, así, que sea en las consultas de Atención Primaria donde se lleven a cabo controles de tensión, diabetes y colesterol, principales enemigos en las personas que han padecido un infarto y que al cabo del tiempo suelen bajar la guardia.



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