Varios golpes en la cabeza segaron la vida de Emilio Villamarzo Freije, un hombre de 56 años que el pasado domingo falleció a consecuencia de las lesiones que le provocó, dos días antes, un joven de 31 años que frecuentaba el bar de su mujer en Contrueces. La Unidad de Delitos Violentos de la Comisaría de Gijón lo detuvo el lunes en su domicilio y ayer pasó a disposición del juez de guardia, que decretó su ingreso provisional en el centro penitenciario de Villabona por un presunto delito de homicidio. El difunto fue enterrado ayer en el cementerio de Deva, tras oficiarse su funeral en la iglesia parroquial del barrio. Su hija, su esposa y su yerno recibieron el pésame de los vecinos y amigos que les acompañaron durante el acto religioso. Su rostro desencajado reflejaba las largas horas de sufrimiento vividas desde el pasado viernes por la noche, cuando se produjeron los hechos.
Sobre las diez, Emilio M. V., también vecino de Contrueces, entró en el Bar David (antiguo Bar Langreo), en la calle del Río Narcea, regentado por la esposa y la hija de la víctima. Al parecer, según indicaron algunos vecinos, el joven acudía en ocasiones a este establecimiento, abierto hace poco más de tres meses, debido a que tenía vetada la entrada en otros locales de la zona por su comportamiento violento e inapropiado. De hecho, David Villamarzo y su familia ya habían tenido problemas con Emilio al prohibirle consumir alcohol en el local e incluso habían tenido que avisar a la Policía en varias ocasiones.
El pasado viernes, el joven volvió a protagonizar una trifulca, pero con un trágico final. Entró en el bar y golpeó en el hombro a Amparo González, la esposa del fallecido y titular del establecimiento. La mujer le instó a salir a la calle y, en ese momento, su marido le dijo a su hija, que estaba detrás de la barra, que no le sirviera bebidas alcohólicas. A partir de ese momento, Emilio comenzó a proferir gritos e insultos de todo tipo hacia los dueños del bar y, acto seguido, la emprendió a golpes con David Villamarzo, que estaba sentado en una silla. Con la mano abierta, le alcanzó varias veces en la cabeza. Algunos testigos señalaron que la víctima se tambaleaba de un lado a otro del bar, aturdida por los impactos que recibía y sin poder defenderse. Pese a ello, no llegó a caerse al suelo y tampoco perdió la consciencia.
Con la escoba
La hija de David trató de ayudar a su padre. Cogió una escoba y amenazó al agresor. Varios clientes que en ese momento se encontraban en el interior del local sacaron al joven a la calle por la fuerza. Emilio M. V. se resistió de igual forma a ser expulsado e incluso se agarró al marco de la puerta en un intento desesperado por permanecer dentro del bar y proseguir la discusión. La mujer de David Villamarzo cerró la puerta justo en ese momento, para evitar que volviera a penetrar en el interior del establecimiento, por lo que el joven sufrió lesiones leves en el dedo de una mano.
Instantes después de la trifulca, una patrulla de la Brigada de Seguridad Ciudadana se personó en el Bar David, tras recibir la sala del 091 aviso de que se había producido un altercado en el local. Los agentes no pudieron localizar al autor de las lesiones en ese momento, debido a que fue al hospital tras pillarse el dedo con la puerta, así que instaron al hostelero a acudir a la Comisaría para denunciar los hechos, ofrecimiento que declinó. Al parecer, el matrimonio dijo entonces que no quería disgustar a la familia de Emilio.
Apenas unas horas después, sobre las dos de la madrugada, se presentó en las dependencias policiales el joven agresor para denunciar a la dueña del bar por las lesiones que le causó en el dedo, que precisaron dos puntos de sutura.
Mientras tanto, David Villamarzo y su esposa Amparo hicieron un auténtico peregrinaje de centro de salud en centro de salud. Primero fueron al de Contrueces, pero estaba cerrado. Acto seguido, tomaron un taxi y se dirigieron al de El Llano. El médico no le atendió porque tenía que salir a una urgencia, según informó la familia del fallecido. La víctima sentía ya entonces un fuerte dolor de cabeza y un cierto desvanecimiento que le dejó casi inmóvil en la sala de espera.
Una ambulancia le trasladó finalmente al Hospital de Cabueñes, donde ingresó en el servicio de urgencias en estado crítico. Pasó unas horas en observación, hasta que los facultativos pudieron constatar el alcance de sus lesiones. David Villamarzo había sufrido un derrame cerebral y su vida corría peligro, así que se organizó su traslado al Hospital Central de Asturias, en Oviedo. En el centro sanitario de la capital fue intervenido quirúrgicamente, pero su estado de salud empeoró a las pocas horas.
El domingo a última hora de la tarde, el vecino de Contrueces falleció. La autopsia confirmó que la causa de la muerte fueron los golpes que recibió en la cabeza, que le produjeron un derrame cerebral de consecuencias irreversibles.
Emilio M. V. tiene antecedentes policiales anteriores por amenazas, daños y robo con fuerza. El año pasado, fue denunciado por otro hostelero del barrio, al que el joven amenazó e insultó en presencia de varios clientes después de que le invitara a abandonar el local. En aquella ocasión, también fue necesaria la intervención de la Policía.