Los agentes cortaron el carril derecho de la calle de Marqués de Casa Valdés, al ocupar la acera y sus inmediaciones los operarios. Asimismo, impidieron el paso por el carril derecho de la calle de Capua, que desemboca en la antes citada. El objetivo de sendos cortes era evitar la formación de 'tapones' y conseguir que el tráfico fuera lo más fluido posible, aunque por un solo carril.
La gran densidad circulatoria unida a las condiciones circulatorias en que se encuentran las calles del centro complicaron de forma considerable la labor de los funcionarios, que no pudieron evitar la formación de largas colas de vehículos detenidos. La ya de por sí complicada situación en aquella zona se agravó en el centro de la ciudad debido a la manifestación protagonizada por los trabajadores de Izar, que recorrieron varias calles e incluso colocaron obstáculos en algunas de ellas en señal de protesta.
Las obras que se llevan a cabo en la calle de Marqués de Casa Valdés han generado desde sus inicios numerosas protestas de vecinos y comerciantes. Los primeros se ven obligados a utilizar pasarelas para acceder a sus viviendas y los segundos no pueden desarrollar su actividad con normalidad y aseguran haber perdido clientes en estos meses de trabajo. Todos temen que las labores de rehabilitación de este eje se demoren más allá del verano, lo que multiplicaría los perjuicios que sufren los afectados y dificultaría enormemente la circulación por el centro en la época en la que más coches circulan por Gijón.
Aunque vecinos y comerciantes asumen un cierto retraso en la marcha de las obras, confían en que la calle de Marqués de Casa Valdés quede abierta a mediados de julio. La gerente de la Unión de Comerciantes, Carmen Moreno, reiteró en varias ocasiones que el avance de los trabajos de la calle de Eladio hacia la de Capua en los meses de verano traería consigo graves consecuencias circulatorias de muy difícil solución.