Se trata de un edificio complejo. Contar en lo más alto con una escultura de 50 toneladas complica la operación de rehabilitación, ya que el más mínimo movimiento puede hacer girar la figura del Sagrado Corazón. Por eso, los técnicos han decidido anclar la imagen mediante arneses y eslingas a los contrafuertes posteriores de la basílica. De esa manera, se reducen riesgos que podrían afectar, principalmente, a dos de las cuatra bóvedas de la basílica.
En los estudios previos ya se vio que cualquier trabajo para mejorar la cimentación afectaría a la imagen, ya que se apoya en la fachada principal, la más afectada por las fisuras.