Pasó la prueba de fuego. El acuario de Gijón abrió ayer sus puertas a propios y foráneos y aprobó el examen con nota: 2.300 personas estrenaron el equipamiento estrella de Poniente en su primer día de apertura, algo que los responsables califican de «un éxito total». Ya antes de las diez de la mañana había gente esperando a sus puertas y, a partir de ahí, la jornada fue un constante ir y venir de visitantes que, además, cumplían las previsiones: hacían el recorrido en la hora y cuarto aproximada que habían pensado los responsables para esta particular vuelta al mundo marino. Son los primeros en sumarse a una lista que pretende alcanzar los 300.000 visitantes en su primer año. En algunos momentos del día llegó a haber colas de más de 60 personas. Y la cifra alcanzada, 2.300, se aproxima a la capacidad máxima del acuario para una jornada, que es de unas 3.000 personas.
Tras la concurrida inauguración de la tarde del viernes, el equipo al completo del acuario volvía a lucir a primera hora de ayer sus polos verdes para dar la bienvenida a los primeros pasajeros de este particular viaje al mundo a través de sus mares. Y la tan repetida frase de la «atracción turística» del nuevo equipamiento pareció demostrarse: los primeros en entrar eran foráneos, en concreto, leoneses. Domingo Fernández Díez, de 65 años, aprovechó uno de los cuatro días que va a pasar en la ciudad para conocer el acuario. Tras él, Antonio Seco y Susana García con sus hijos, Toño, de 2 años, y Carmen, de tan sólo siete meses. Sus vacaciones en Candás les sirvieron para conocer un proyecto del que, hasta anteayer, desconocían su puesta en marcha. Los siguientes en la pequeña cola que había a primera hora de la mañana eran Plácido Díaz y Ceferino Pérez, de Castrillón. A partir de ahí, muchos gijoneses, entre los que se pudo ver al concejal del PP Manuel Pecharromán.
«Encantados»
El resultado del primer día ha colmado las expectativas de los responsables del acuario. Beatriz Concepción Suárez, responsable de márketing, aseguró ayer, al hacer balance de este primer día, que «estamos encantados. La gente sale muy contenta y no ha habido ningún tipo de incidente». Las nubes de por la tarde y, por lo tanto, las menores posibilidades de playa, ayudaron a que la taquilla aumentara: poco después de las ocho de la tarde ya se habían contabilizado 2.100 entradas. Por eso, no hubo ninguna duda a la hora de ampliar el horario en este primer fin de semana, tal y como estaba previsto, hasta las 24 horas.
Lo cierto es que la sonrisa del gerente, Iñaki Aguinaga, ya por la mañana, demostraba que el equipo estaba contento. Aguinaga expresó su satisfacción por los comentarios y felicitaciones recibidas ya durante la inauguración. A ella asistieron políticos e invitados. Pero ¿y el público? Los hubo con más y con menos entusiasmo, pero lo cierto es que nadie tuvo malas palabras para el acuario. Entre los más pequeños, unanimidad: les encantó. Quedó patente que son los que más van a disfrutar y a aprender con el nuevo equipamiento. Los mayores hacían matices. Luis y Julio, por ejemplo, vecinos además del acuario, aseguraban que quizás el espacio de los pingüinos «es muy poco pequeño». Alfonso hacía un buen resumen: «A escala de Gijón, está muy bien».