El portugués Luis Figo apuntó ayer que su próximo partido del Mundial, mañana en Francfort contra Irán, «es como una final» y auguró que será «un partido difícil porque los iraníes saben que si pierden se van fuera».
«Por el contrario», añadió Figo, «si nosotros ganamos, nos clasificaremos para la siguiente ronda. Es como una final para los dos equipos».
Irán perdió por el resultado de 3-1 contra México mientras que Portugal se impuso a Angola por 1-0 en los primeros partidos del grupo D.
Figo, que en el Inter parece haber recuperado la forma a sus 33 años después de un periodo sin brillo en el Real Madrid, considera que no está al final de su carrera: «No tengo que demostrar mis habilidades a nadie. No estoy al final de mi carrera. Estoy aquí para dar lo mejor de mí mismo».
El capitán de la selección portuguesa aseguró que el equipo está trabajando bien, sin pensar en el fracaso del último Mundial, Corea-Japón 2002, en el que no pasaron de la primera fase. «Sólo pensamos en el presente», dijo.
La única preocupación en el campo portugués afecta a Cristiano Ronaldo, que se entrenó ayer por separado y no es seguro que pueda jugar contra Irán. Durante la sesión preparatoria que realizó la sesión portuguesa, Cristiano Ronaldo se limitó a realizar una sesión de 15 minutos de carrera y terminó con ejercicios dirigidos por el fisioterapeuta del conjunto portugués.