UN tono moderado y discreto se ha impuesto en el lado occidental respecto al Irán mientras en Teherán se estudia positivamente la oferta sobre su programa nuclear y la Agencia Internacional de Energía Atómica, reunida en Viena, hace lo posible por crear a una atmósfera constructiva.
El presidente Ahmadineyad llegó ayer a Shanghai para participar como observador en la reunión del grupo ruso-chino (y cuatro países de Asia Central) de seguridad y cooperación en el que, eventualmente, podría entrar como miembro de pleno derecho si la organización llegara a convertirse en un eje directamente hostil a los planes norteamericanos en la región.
El mandatario iraní fue recibido no sólo con el protocolo debido a su rango, sino con la difusión por los medios oficiales chinos de una nota en la que se espera de él que acepte la propuesta del Consejo de Seguridad más Alemania. El famoso paquete de incentivos llevado a Teherán el 6 de junio en nombre de los seis por Javier Solana, a cargo de la política de seguridad de la Unión Europea.
Al menos cuatro fuentes iraníes -entre ellas, el ministro de Exteriores Manucheh Mottaki en Madrid- se han referido a la proposición como un paso adelante y digna de estudio. La ausencia de toda amenaza, impuesta por la UE y aceptada al fin por Washington, ha sido muy valorada, así como lo que parece el principio del reconocimiento del derecho a enriquecer uranio localmente aunque en cantidades muy limitadas.
La cuestión central parece ser ahora la imprescindible aceptación por Teherán de una interrupción de sus trabajos en tanto se concreta la negociación final. La moratoria terminará cuando la AIEA certifique que el programa nuclear no tiene una dimensión militar explícita o encubierta. Conceptual y dialécticamente, la propuesta asume el derecho iraní, asegurado por el Tratado de No Proliferación.
En Washington se retoma un cierto realismo diplomático y se atribuye a Condoleezza Rice, cuyo ascendiente sobre Bush es conocido. Los 'neocons' han debido resignarse y sólo esperan que el plan fracase para volver a las propuestas militares. El papel de 'Condi' y la decepción entre los duros quedaban bien claros en el artículo de Carolina Glick en el diario de la derecha nacionalista israelí 'The Jerusalem Post' el lunes. Ella cree que «dos palabras resumen muy bien la posición de los Estados Unidos e Israel ante Irán: apaciguamiento y capitulación».