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Viernes, 23 de junio de 2006
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GIJÓN
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Los menores que trata Proyecto Hombre empezaron a beber a los catorce años
Cocainómanos y alcohólicos volvieron a superar en consultas durante el año pasado a los heroinómanos La institución alerta de la falta de percepción del peligro de las drogas
Los menores que trata Proyecto Hombre empezaron a beber a los catorce años
MEMORIA. Luis Manuel Flórez y Julio Sutil, de Proyecto Hombre, ojean el libro con la memoria anual de la institución. / SEVILLA
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«La droga golpea cada vez más a los jóvenes». Así lo aseguró el presidente de Proyecto Hombre durante la presentación de la memoria anual de la institución, en la que volvió a destacarse un aumento de los ingresos de alcohólicos y cocainómanos y la estabilización de los grupos de heroinómanos. Según explicó Luis Manuel Flórez, 'Floro', la banalización de los riesgos de consumir drogas y la facilidad para adquirirlas favorecen de manera notable su consumo, especialmente entre los más jóvenes.

«Se suele empezar en torno a los 14 años con el consumo de alcohol, se sigue con el cannabis y en torno a los 16 años se prueba la cocaína», aseguró esgrimiendo datos de los pacientes atendidos en Proyecto Hombre. Según estas estadísticas, más de la mitad de los menores -52,5%- empezaron a consumir drogas «por probar o por curiosidad», mientras que uno de cada cinco -19%- lo hizo «porque mis amigos empezaron a drogarse».

Luis Manuel Flórez explicó que la iniciación en las drogas se debe a las ansias de los jóvenes «por romper límites, pese a que saben que no es bueno para ellos». Flórez considera que no hay falta de información, pero sí una peligrosa rutinización de los hábitos de consumo, asociando el ocio de fin de semana con la ingesta de alcohol. «¿Cuántas personas que consumen sólo los fines de semana pueden asegurar que no empezarán a hacerlo el resto de días?», preguntó.

En cualquier caso, el presidente de Proyecto Hombre explicó que también influyen otros factores «educativos, psicológicos y fundamentalmente sociales. Los grupos de iguales tienen mucha influencia, especialmente en una edad como la adolescencia, donde la personalidad está en crisis».

Proyecto Hombre cuenta con un programa específico para jóvenes y adolescentes, denominado 'Reciella', que el año pasado atendió a 42 personas. Aunque en su mayoría fueron varones, más de una cuarta parte -un 28,6%- fueron mujeres, lo que representa un índice muy superior en comparación con la presencia femenina en otros programas de la institución. La edad media de estos jóvenes se sitúa en los 18,4 años, y el inicio en el consumo de drogas está en los 14,3 años.

Según la memoria estadística de Proyecto Hombre, el consumo más común entre estos jóvenes es el de hachís -el 45,24% de los atendidos lo consume habitualmente-, seguido del de alcohol -sólo un 11,90% dice consumir habitualmente, pero un 76,19% asegura que lo toma de manera esporádica-. Además, un 30,95% reconoció consumir cocaína de manera esporádica.

Luis Manuel Flórez destacó la importancia que puede tener el entorno familiar a la hora de evitar la iniciación en el consumo. «La familia es la primera que tiene que marcar las pautas de comportamiento», remarcó. A este respecto, anunció que la institución está trabajando con la Consejería de Salud en un programa para que las familias «tengan herramientas e información suficiente en caso de que necesiten llevar a su hijo a un centro». Dentro de este programa, que empezará a funcionar en setiembre, Proyecto Hombre trabajará también con asociaciones de padres y todo tipo de agrupaciones cívicas.

Cocaína y alcohol

En lo que se refiere al resto de sus programas de atención, Luis Manuel Flórez destacó el aumento de los tratamientos para la adicción a la cocaína y al alcohol y la

tendencia a la baja de las atenciones a heroinómanos. En 2005 el programa base de Proyecto Hombre atendió a 214 heroinómanos -19 menos que en 2004-, mientras que los tratamientos para la cocaína y el alcohol asistieron a 322 personas -73 más- y 295 personas -77 más-, respectivamente. Según Flórez, «la bolsa de heroinómanos se ha estancado y su población está envejeciendo».

El perfil medio de los asistentes al programa base es el de un varón de entre 30 y 37 años, con graduado escolar y que se inició en el consumo de heroína a los 19 años. Habitualmente combina esta droga con el consumo de alcohol, hachís, cocaína y otras sustancias. Trabaja en el sector de la construcción (hombres) o la hostelería (mujeres). El 89% de los pacientes rehabilitados no vuelven a recaer.

En los programas de tratamiento de la adicción a la cocaína el perfil tipo es el de un varón entre 26 y 33 años que se inició en el consumo a los 20,1 años. El 93% ha obtenido el graduado escolar.

Entre los proyectos de futuro, Proyecto Hombre quiere lograr el certificado de calidad de la norma ISO 9001-2000, que pondría de manifiesto un correcto desarrollo de los protocolos de funcionamiento y la calidad de sus servicios. Según dijo su presidente, «la sociedad confía en nosotros y debemos devolverle un trabajo bien hecho».



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