Los responsables israelíes expresaron ayer su determinación a proseguir los ataques contra la franja de Gaza, pese a las críticas internacionales provocadas por una serie de errores que costaron la vida a civiles palestinos en los últimos días.
Las operaciones aéreas constituyen el «método más eficaz en las actuales circunstancias contra los terroristas palestinos que disparan cohetes contra el territorio israelí», afirmó el comandante de la aviación, el general Eliezer Shkedi.
Los dirigentes israelíes excluyeron hasta ahora toda operación terrestre en la franja de Gaza, pues ello se traduciría en una reocupación parcial de esa región, de la que las tropas del Estado hebreo se retiraron en septiembre de 2005 tras 38 años de ocupación.
El Ejército israelí también suspendió sus disparos de artillería tras la muerte, el 9 de junio, de ocho civiles palestinos -entre ellos varios niños- en una playa de Gaza. Los palestinos acusan a Israel de la autoría de ese ataque, mientras el Estado hebreo sigue desmintiendo su implicación en el mismo.
Ayer, un oficial de los servicios de información de la policía palestina murió por disparos de soldados israelíes en Ramalá, en Cisjordania, informaron fuentes de seguridad palestinas. Ayman Jateb, de 26 años y miembro de Fatá, murió en un tiroteo con miembros de una unidad especial de soldados israelíes que se disponían a detenerlo en el centro de Ramalá, agregaron estas fuentes.
El destino de Olmert
El destino del primer ministro israelí, Ehud Olmert, podría ser el mismo que el de su predecesor, Ariel Sharon, quien en enero pasado sufrió repentinamente un infarto cerebral que acabó con su carrera política y desde entonces permanece inconsciente y postrado en un hospital sin que los médicos sepan cómo sacarlo del coma. si prosigue la cesión de territorios. Este negro vaticinio lo hizo Dov Wolpe, el rabino de de Kiryat Gat.