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Sábado, 24 de junio de 2006
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 Actualizado: 2.24 a.m.
 
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Si se trataba de que los suplentes pusieran en un brete a Luis Aragonés, de que le obligaran a devanarse los sesos ante el partido de octavos en vista de la abundancia de recursos disponibles, el partido ante Arabia Saudí no sirvió entonces de mucho. Nada se vio que no se supiera de antemano y ningún suplente se reivindicó con una actuación sugestiva. No, desde luego, Raúl, voluntarioso, pero intrascendente durante los 45 minutos que estuvo en el campo como delantero centro.
 
Posiblemente sea el rival más difícil de los tres que podían caerle a la selección española en el cruce de los octavos de final, pero particularmente me gusta más que la 'roja' de Luis deba enfrentarse a Francia, porque farda más eliminar a Zidane, Trezeguet y a Henry que a Won Jae, Kim Nan II o Dong Jin, quienes son jugadores del combinado de Corea del Sur, muy respetables, pero que no son precisamente de los más conocidos.
Soportó como pudo la modorra. El calor, unido a lo atípico del horario y la ración de sopor brindada por sus reservas, hundió en el banquillo durante muchos minutos a un Luis Aragonés al que no le gustó un pelo lo que vio frente a Arabia Saudí. Por eso, comenzó su balance del partido advirtiendo de que «el calor no es excusa. Lo hubo y los jugadores se quejaron, pero no sirve como disculpa».
El combinado nacional sumó su tercera victoria en el Mundial, en esta ocasión ante Arabia Saudí. El juego de los hombres de Luis Aragonés fue decepcionante y no tuvo nada que ver con los partidos precedentes. Sin ritmo, sin intensidad y con una lentitud exasperante, la selección superó a una paupérrima Arabia Saudí, que incljuso tuvo sus oportunidades.
Dos tiempos antagónicos y cuatro tertulianos que hicieron oscilar su valoración entre el optimismo y la desilusión, en función del juego que puso en escena la selección española frente a Arabia Saudí. La tertulia mundialista de EL COMERCIO reunió ayer ante el televisor, en el Ambigú del Restaurante Bellavista, a Manolo Llanos, ex director de Deportes del Comité Olímpico Español; Agustín Antuña, presidente de la Asociación de Olímpicos Asturianos; Mariano Medina Méndez, árbitro de Segunda División, y Alejandro Menéndez, entrenador del Real Madrid juvenil. Lo mejor del encuentro, coincidieron en señalar, fue la victoria de los de Luis Aragonés, que le otorga a España una inmejorable clasificación para los octavos de final de un Mundial con nueve puntos en tres partidos.
 
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