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Sábado, 24 de junio de 2006
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GIJÓN
GIJÓN
San Juan mima los fuegos
Cien mil personas se reúnen en Poniente para celebrar la noche más corta del año con una hoguera de doce metros
San Juan fue ayer en la playa de Poniente mucho más que la noche del fuego. Fue la noche del viento, de las fotografías en teléfonos móviles, de centenares de familias enteras pasmadas durante diez minutos de fuegos artificiales -los más espectaculares de los últimos años- y de los jóvenes, que pusieron su granito de arena a la fiesta con el malmirado botellón. Alrededor de cien mil personas se reunieron en torno a una hoguera de doce metros, donde ardían seis toneladas de madera.

Gijón tenía ganas de fiesta. Y no se preocupó en disimularlo. A las once de la noche, más de una treintena de pequeñas hogueras anunciaban lo que estaba por venir. Los más precavidos no tardaron en buscar asiento, dificultando la entrada a la playa de miles de gijoneses que luchaban por llegar a la arena.

Los puestos de comida estaban en guardia. Debían prepararse para registrar la primera de sus grandes cajas del verano. En el escenario, el grupo L'Ayalga calentaba motores. Tocaban ante un público totalmente entregado. En el arenal, esperaban a que la estructura dividida en tres pisos se encendiera a través de un dispositivo electrónico. Y esto sucedió justo a medianoche. Varios pequeños focos de fuego comenzaron a iluminar los rostros de los asistentes, que se sorprendieron cuando, de la gran hoguera salió la primera y más pequeña -aunque no por eso menos vistosa- ráfaga de fuegos artificiales.

Hipnotizadas, las cien mil almas observaron como la hoguera se avivaba en pocos minutos para dar paso a los otros fuegos. Los del mar y el cielo. Más de diez minutos estuvieron brillando sobre los flashes de las fotos, para después abrirse camino entre las débiles olas de Poniente.

Tras la apoteosis final, la muchedumbre no tardó en cogerse de la mano para bailar la tradicional danza prima. Desde la fuente de la plaza del Marqués, Pelayo lo observaba todo entre un agradable aroma a flores. El grupo Andecha Tradicional Na Señarda se había encargado de engalanarle para convertirlo en un testigo de lujo. Mientras, en otros puntos de la ciudad había otras fiestas, otras gentes y otros ritos.

Por toda la ciudad

Los que optaron por celebrarlo en La Calzada no se quedaron atrás. Una monumental hoguera de nueve metros se erigió en la playa de L'Arbeyal como reina indiscutible del barrio.

Extasiados, los asistentes observaban el fuego que ellos mismos habían creado, en colaboración con los empresarios de la zona, para celebrar una de las noches más especiales del verano gijonés. Eran las últimas horas de una jornada muy larga. Justo a medianoche, con el despertar de las primeras llamas, muchos de los niños que habían participado en las variadas actividades vespertinas apenas podían mantener los ojos abiertos.

En Contrueces, junto el camino de Los Caleros, la asociación de vecinos Los Ríos se felicitaba de haber podido llevar a cabo la celebración un año más. Con éste ya van quince. Y su interés por festejar la noche de les Xanes es tal que, cuando remodelaron el parque en el que cada año sus vecinos queman los malos momentos, pidieron al Ayuntamiento un lugar habilitado para este menester.

Todo Ceares salió a la calle para celebrar la noche más corta del año. La asociación repartió buenos deseos y bebida en el lugar de la fiesta, el colegio público Manuel Rubio.

No obstante, y a pesar de la gran participación de los gijoneses, fue la hoguera de la fiesta de Cabueñes la que contó con un público más entregado. Y es que por sus ojos aún habían pasado muy pocos solsticios. La novedad y la sorpresa pudo verse reflejada en la mirada de multitud de niños, a los que iba dirigido el festejo. Todo se hizo para que los más pequeños pudieran gozar con la noche de San Juan. Por eso, en frente del colegio municipal, el fuego comenzó a brillar mucho antes que en el resto de la ciudad.

Los vecinos de Cimadevilla tampoco defraudaron. En el Cerro de Santa Catalina se reunió un buen número de gente para escanciar unos cuantos culinos de sidra junto a las llamas.

Más tarde, la extinción de las hogueras no aguó la fiesta a nadie. Tras los bailes, las gaitas, la magia y las flores muchos optaron por continuar la celebración en los bares. «Puede que esta sea la noche más corta del año. Nosotros vamos a aprovecharla como si fuera la más larga», avisó un joven en un arrebato poético. «Vamos, que se va a beber los mismos whiskys que se tomaría en diciembre», tradujeron, entre risas, sus amigos.

Los que así lo deseen -y si la resaca de muchos lo permite- podrán seguir celebrándolo hoy, dentro de la llamada Semana de la Mar, que culminará el día 29 con la festividad de San Pedro.

Los grupos folclóricos Jovellanos, Xaréu, Los Collacios, Los Xustos, la Flor de Xaranzaina y Ececelsior actúan hoy en la plaza del Instituto, Jardines de la Reina, plaza de San Miguel y plaza de Italia, respectivamente. Todos ellos comenzarán su representación a las 19 horas, a excepción del G. F. Jovellanos, que actuará a la una de la tarde.

Asimismo, el grupo Trebeyu cogerá el relevo para el mediodía de mañana, en los Jardines de la Reina. Media hora más tarde, la Banda de Música de Gijón se subirá al quiosco del paseo de Begoña. Por la tarde, serán los grupos Azabache, El Xolgoriu, Covadonga y La Alegría los que continúen con la marcha de la que muchos alardeaban ayer.



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