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Sábado, 24 de junio de 2006
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GIJÓN
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Desaparecido un pescador de caña de 62 años en el cabo Torres
Los equipos de rescate, que peinan la zona desde la madrugada del viernes, temen que haya sido arrastrado por una ola
Desaparecido un pescador de caña de 62 años en el cabo Torres
BÚSQUEDA. Policías locales y bomberos rastrean los acantilados desde ayer. / SANDRA NAREDO
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EL SUCESO
Desaparecido: Carmelo V., un pescador de caña de 62 años. Su familia contactó con la sala del 092 el viernes de madrugada.

Zona: cabo Torres y desembocadura de la ría de Aboño.

Dispositivo: integrado por efectivos de Salvamento Marítimo, Policía Local, bomberos y los buzos de la Guardia Civil.

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Efectivos de Salvamento Marítimo, Policía Local, bomberos y los buzos de la Guardia Civil rastrean desde la madrugada del viernes la zona del cabo Torres y la desembocadura de la ría de Aboño para tratar de localizar a un pescador de caña cuya desaparición fue denunciada por su familia. Carmelo V., de 62 años, solía visitar a diario una cala conocida como Trabe. De hecho, su vehículo apareció estacionado en una explanada cercana y algunos de sus efectos personales han sido hallados en una pequeña cueva, pero por el momento no hay rastro de su cuerpo. Los equipos de rescate temen que una ola le arrastrase hasta un pedrero, dado que el pescador acostumbraba a colocarse en lugares de fuerte oleaje para realizar capturas muy selectivas.

La hipótesis que se maneja es que el hombre llegó con su coche a la zona, aparcó y se dirigió a la cala, un lugar frecuentado por pescadores muy experimentados. Para ello tuvo que descender, como hacía cada día, por una pendiente de unos 25 metros de longitud. A continuación, según sospechan los integrantes del dispositivo de rescate, dejó su cesta, el traje de agua y la cartera en una pequeña cueva, antes de dirigirse a una zona de fuerte oleaje, donde esperaba encontrar los mejores ejemplares.

La Policía Local por tierra y el resto del personal por mar tratan de ganarle la partida al reloj. Saben por su experiencia que cuanto más tiempo pasa desde la desaparición al rescate, menos posibilidades hay de encontrar con vida a las víctimas, aunque no cesan en su empeño.

Agentes de la brigada canina rastrearon los acantilados, aunque los perros apenas pudieron encontrar rastros en la zona y su labor se hizo casi imposible al subir la marea. Por su parte, los buzos de la Guardia Civil realizaron inmersiones en los lugares en los que se sospecha que la corriente pudo arrastrar al pescador, pero el fuerte oleaje de ayer redujo sensiblemente su campo de visión bajo el agua, lo que entorpeció la búsqueda. Asimismo, las embarcaciones de Salvamento Marítimo recorrieron las diferentes calas de la zona del cabo Torres y la desembocadura de la ría de Aboño. También intervino un helicóptero, que realizó varias pasadas por el litoral.

Al cierre de esta edición, C. V. no había sido localizado. El dispositivo de búsqueda continuará durante todo el día de hoy y se prolongará hasta que dé resultados.



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