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Sábado, 24 de junio de 2006
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Algo más que imagen
GIJÓN ésta de enhorabuena. Gijón y los gijoneses. Y qué decir de los responsables municipales que ven cumplido un reto frustrado en varias ocasiones y que, por fin, emerge realzando una fachada marítima que, antaño industrial, mira hoy al mar con avidez y frescura.

Los acuarios han sido siempre una ventana al horizonte marino, a ese medio hostil que imposibilita desentrañar la grandeza de sus fondos. A través de sus grandes cristales, todos podemos bucear en ese mundo apasionante que es el inmenso océano, donde, por desgracia o por desconocimiento, se han sucedido y se suceden atentados lastimeros.

Son sin duda estas instalaciones un atractivo turístico. Dependiendo de su capacidad, también pueden ser un foco importante de empleo y de desarrollo. Eso sí, si se compatibiliza la rentabilidad con el necesario proyecto de sensibilización y conservación de los recursos biológicos oceánicos y si no se muestran como simples peceras en las cuales dormitan irreparablemente seres vivos.

Por desgracia, pocos son los equipamientos de estas características (explotadores de los recursos y de las especies) que participen honestamente en labores de educación, conservación y sensibilización sin teatralidades interesadas. La inmensa mayoría suele ofrecer imágenes sensibles para «purgar» el rechazo de un gran publico, aprovechando recursos publicitarios de toda índole que mejor estarían dedicados a la preservación real.

Qué duda cabe que para sostener un equipamiento como éste es necesario rentabilizar sus espacios con especies. Faltaría más que los ciudadanos también tuviesen que afrontar su mantenimiento. Pero sería irresponsable no aprovechar estos contenidos para dar a conocer la problemática marina y generar la suficiente sensibilidad social para que ese otro mundo húmedo forme parte indivisible de nuestras inquietudes. Eso también es inversión de futuro y apuesta social.

En la Cepesma ya hemos cumplido diez años de lucha continua intentando divulgar la sin razón de los desprecios sistemáticos que soportan los mares y cada día somos más conscientes de que sin educación medioambiental, no será posible atisbar una sensatez futura que minimice los innumerables despropósitos cotidianos.

En este caso, será prioritario exigir a los gestores del acuario de Poniente sensibilidad -mucha sensibilidad- a la hora de garantizar el conocimiento del medio (a través de una herramienta como la que el Ayuntamiento de Gijón les ha puesto en las manos) y que éste sirva de divulgación, de una vez por todas, de lo que es el Cantábrico asturiano o de lo que son nuestros ríos (para ello será necesaria una representación más acorde a la población existente), sin confundir al público que intenta saber qué hay o hubo en nuestras aguas dulces.

Una de las mayores promociones publicitarias del acuario gijonés se basaba en la creación de un centro de recuperación de mamíferos marinos y en determinadas labores de educación medioambiental, todo ello gestionado por la Cepesma, según una copia de un convenio sin formalizar y según los acuerdos verbales asumidos por ambas partes.

Después de situaciones nada deseables, la Cepesma se plantea la posibilidad de no participar en el desarrollo de las mismas, debido a la incompatibilidad manifiesta en este momento con el actual equipo director del acuario y el incumplimiento de las bases por parte de Coutant, a su vez máximo responsable.

Creo que la filosofía establecida con la Cepesma tiempo atrás adolece hoy de las mínimas garantías de viabilidad, debido a circunstancias que dejan en entredicho lo pactado. Baste decir que hemos tenido que pedir 'disculpas' por haber intentado recuperar y mantener con vida a un delfín días antes de la inauguración del acuario. También hemos podido constatar que lo que menos importa es la vida de estos seres, pues impera más la imagen que puede sacarse de ellos que su vida.

Muchos de los voluntarios que participaron día y noche en intentar que el delfín sobreviviese han sido tratados indignamente. Por tanto, reitero mis 'disculpas' por molestar con nuestra presencia y también pido 'disculpas', cómo no, en nombre del malogrado delfín, que, por lo visto, estorbaba en ese espacio.

La Cepesma seguirá realizando las labores de recuperación de la misma manera que lo ha hecho hasta esta misma semana, con la participación de los ciudadanos y de estamentos tales como Cruz Roja, Guardia Civil, Policía Local, Bomberos, Salvamento Marítimo o Protección Civil, entre otros. Y, aunque carecemos de una infraestructura digna para cetáceos, el equipo humano al completo cree que no necesita sentirse marioneta de ninguna recreación teatral.

Espero que los responsables del acuario ofrezcan a la sociedad gijonesa no sólo 25 puestos de trabajo, sino también la satisfacción de sentirse orgullosos de saber que su dinero, el de cada uno de ellos, redunda en un mayor aprovechamiento de los recursos naturales y no en el enriquecimiento de una empresa.

Allá cada cual con su responsabilidad. Mientras tanto, que el Ayuntamiento de Gijón ponga el celo suficiente para que ésta inversión mantenga la filosofía planteada.



Vocento