elcomerciodigital.com
Sábado, 24 de junio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
OPINIÓN
OPINIÓN EDITORIAL
Caldos de calidad
LA comisaria europea de agricultura, Mariann Fischer Boel, ha presentado en Bruselas un borrador de lo que será la reforma del sector vitícola en Europa. El plan tiene como objetivo acabar con los excedentes producidos, especialmente los de calidad más baja, y para ello propone un reducción de la superficie cultivada de cuatrocientas mil hectáreas a repartir entre todos los países europeos, especialmente entre los tres con mayor producción, es decir, Francia, España e Italia. Según la comisaria, esta es la única alternativa para mejorar la competitividad y salvar el sector, que, de otra manera, no sobrevivirá a la competencia de los productores americanos y australianos.

El plan significa una pérdida de subsidios para muchos empresarios agrarios en el sector y, como era de esperar, se ha encontrado con la oposición de los sindicatos agrarios CCAE, ASAJA, COAG y UPA, que han expresado ya su desacuerdo. También lo han hecho los mayores oponentes de la PAC, los representantes de Gran Bretaña, porque lo cierto es que el plan no propone ninguna reducción del gasto agrario anual de la UE en el sector vitícola, unos 1.200 millones de euros. De hecho, el dinero de las subvenciones se dedicará a incentivar a los empresarios a que cambien de cultivos y arranquen cepas, lo que se traducirá en un gasto de 2.400 millones durante cinco años. La oferta es, pues, generosa, y significa, como casi siempre, un trato de favor a los empresarios agrarios por parte del contribuyente europeo. Pero lo más importante es que viene a mejorar una situación injustificada a todas luces. Desde hace ya algunos años lo que podría llamarse la 'revolución' del vino ha mejorado tanto la calidad y cantidad de caldos internacionales que la presencia en el mercado de productores antes ausentes ha elevado la calidad y la competencia, y ha rebajado los precios en todos los mercados. El vino no es un bien homogéneo, y la producción española es una buena muestra.

El mercado de vinos está pasando desde hace mucho por una presencia cada vez más activa de nuevos competidores acompañada por un descenso del consumo. Es sorprendente que los precios no bajen, y que el consumidor y el contribuyente sigan llevando la carga de muchos productores ineficientes. Si la Unión Europea apunta por una vez en la dirección correcta, lo lógico sería cooperar para modernizar el sector vitícola español y ayudar a que los buenos vinos sobrevivan en un mercado abierto.



Vocento