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Sábado, 24 de junio de 2006
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SOCIEDAD Y CULTURA
Sociedad
¿Qué me pasa, doctor?
La masificación y los tecnicismos pueden hacer que una visita al médico cree más dudas que certezas. Una guía de consejos facilita el diálogo entre profesional y enfermo
Los pacientes siempre mienten», dice el televisivo doctor House, un médico tan infalible como ácido que es capaz de acertar con el diagnóstico más extraño. Cuando el inefable House dice que los enfermos no cuentan la verdad no piensa en sus malas artes, sino en lo difícil que le resulta a una persona sin conocimientos médicos desgranar todos los detalles que pueden influir en un diagnóstico.

Para eso hace falta tiempo y dedicación. La consulta media con el médico de familia no supera los seis minutos. En ese tiempo, los médicos deben conocer a su paciente, interpretar sus síntomas, explorarles físicamente y llegar a un diagnóstico acertado antes de pasar a la siguiente consulta.

En esos mismos seis minutos, los enfermos deben superar la tensión inicial, hablar sin tapujos de sus problemas de salud y acertar con los comentarios que ayudarán al facultativo a saber lo que le pasa.

'Kit' de visita

Los facultativos se estresan, pero ¿qué les sucede a los pacientes?

La premura y la tensión logran con frecuencia que los enfermos se bloqueen, olviden síntomas o informaciones sobre enfermedades previas que pueden ser claves en el diagnóstico. Algunos abandonan la consulta con casi tantas dudas como a la entrada y con la sensación de no haber comprendido los mensajes que le ha lanzado el médico.

Resolver este dilema que se vive diariamente en los centros de salud no es fácil. Además de la calidad de la visita también se puede mejorar la relación médico-paciente. Es la apuesta de la 'Universidad de los pacientes', un proyecto de la Universidad Autónoma de Barcelona y la Fundación Biblioteca Josep Laporte, para acercar médicos y pacientes, dos mundos condenados a entenderse. Su última iniciativa es el equipo de visita médica, una especie de protocolo de actuación para los pacientes de más edad que no acceden a las nuevas tecnologías.

El 'kit' ofrece consejos muy sencillos para que los enfermos puedan prepararse la visita y aprovechar al máximo el escaso tiempo con el que va a contar. Desde cómo ir vestido, acudir acompañado, apuntar previamente los síntomas o qué hacer en caso de duda, las indicaciones permiten una visita de mayor calidad.

La iniciativa está disponible en internet (www.universidadpacientes.org). Y se editará, además de en castellano, en catalán, vasco y gallego, en árabe y chino para ayudar a la población inmigrante. A Asturias está previsto que llegue en forma de folleto explicativo después del verano.

En todo caso y hasta que eso ocurra y empiece a surtir efecto, la Sociedad Asturiana de Médicos de Familia y Atención Primaria propone un tiempo mínimo de diez minutos de consulta y 25 pacientes al día, cifras que continúan hoy muy alejadas de la realidad del día a día. Su vicepresidente, Alfonso García Viejo, cree que son las personas mayores, a partir de los 70 ó 75 años quienes suelen tener más problemas. «Sus capacidades cognitivas y físicas están mermadas y la mayor parte del tiempo de la consulta la pasamos tratando de saber qué le pasa y después explicándoles cómo y cuándo deben tomarse la medicación».

Más aún, en la mayoría de los casos ya están tomando medicamentos, una información imprescindible a la hora de plantear nuevos tratamientos o pueden tener problemas como la incontinencia. «En ese caso no pueden esperar mucho tiempo en la sala de espera porque cada poco van al baño y en ocasiones tenemos que ayudarles a vestirles, desvestirles, a tumbarse en la camilla a levantarse... Ahí se va mucho tiempo de verdadera consulta», añade el doctor García Viejo. Una de las reivindicaciones que plantea es la incorporación de auxiliares médicos en las consultas de Atención Primaria: «No todos los profesionales son partidarios de ello, pero a mí me parecería una buena solución».

Las nuevas tecnologías también abren otras posibilidades para acercar a médico y paciente.

En Estados Unidos ya es habitual que médicos o personal de enfermería reserven una hora al día para responder las dudas de sus enfermos por correo electrónico o envíen mensajes por el teléfono móvil para recordar el tratamiento. Algo todavía lejano en la sanidad española. «



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