Visiblemente cansado tras casi seis meses de intensas negociaciones, el presidente de Arcelor, Joseph Kinsch, anunciaba ayer las claves del acuerdo de fusión con Mittal Steel y explicaba el radical cambio de postura del grupo europeo hacia su hasta ahora rival. En la sede de la compañía en Luxemburgo, y sentado junto a Lakshmi Mittal, presidente de la compañía anglo-india, Kinsch destacó que la aceptación del modelo social e industrial de Arcelor por parte Mittal ha llevado al consejo de administración de la primera a decantarse por una fusión que creará «la primera compañía global del mundo», que copará el 10% de la producción mundial del acero, y a cuyo proceso de integración ambas empresas dedicarán todos sus esfuerzos.