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Sábado, 1 de julio de 2006
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SOCIEDAD Y CULTURA
DE TALLERES Y ARTISTAS ANDRÉS NAGEL (SAN SEBASTIÁN, 1947)
«Esto es una carrera de fondo»
El artista vasco anuncia su retirada tras la muestra retrospectiva que presenta estos días en Gijón, que incorpora obras seleccionadas de distintas etapas
«Esto es una  carrera de fondo»
COMPROMISO. Nagel con la instalación fotográfica que inunda la pared frontal de la capilla de la Trinidad. / E. C.
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La exposición que Andrés Nagel presentó hace unos días en la Capilla de La Trinidad, del Museo Barjola, tiene cierto carácter retrospectivo, porque alberga piezas desarrolladas en distintos momentos de su carrera. Pero es también una exposición simbólica, posiblemente la última que realizará el creador vasco, que ha tomado la decisión de abandonar el circuito artístico.

Hace cuarenta años que Nagel viene marcando una singularidad poco común en el panorama internacional, apostando desde sus inicios por simultanear disciplinas. Licenciado en Arquitectura, realizó su primera exposición en 1968 en las Salas Municipales de Arte del Ayuntamiento de San Sebastián, donde vive y trabaja. Su diversidad presenta una coherencia que ha ido evolucionando desde modos muy personales, trabajando de manera global e incluyendo tanto procedimientos gráficos y pictóricos como elementos tridimensionales. En esta ocasión, tras analizar la compleja arquitectura del centro gijonés, Nagel tomó la decisión de presentar obras creadas en instantes puntuales, a lo largo de tres décadas diferentes.

Tres décadas

Una figura humana en la antesala de la Capilla de la Trinidad, invitando al público a entrar; una 'Habitación' de plomo iluminada con fluorescentes que 'dibujan' formas y volúmenes azarosos; un par de esculturas exentas y, en el altar mayor, una serie fotográfica protagonizada por su perro, donde varían los fondos y las luces mientras el animal permanece inalterable. Como hilo de fondo, una vez más, las calidades plásticas, las paradojas y los contrastes bien resueltos.

-¿El carácter antológico de esta sintética exposición supone el final de una larga etapa?

-A la hora de plantearme una exposición mandan dos cosas: el espacio y que lo expuesto juegue entre sí coherentemente. En el Museo Barjola, la arquitectura de la Capilla manda. Hay un trabajo en piedra muy presente y un espacio muy vertical. Estaba obligado a poner un elemento fuerte que marcara el territorio: la habitación. La pared del altar mayor tenía que estar abierta, pero de una forma más neutra. Por eso recurrí a la foto del perro y fuera, en el 'hall', he puesto una 'señal de tráfico', una flecha que indicara donde está la exposición. Me refiero al hombre de la sombra. Sin querer, estos tres elementos con casi 30 años de distancia entre sí, salen del mismo juego de luces y sombras.

-Usted fue uno de los miembros de la generación que se 'enfrentó' al informalismo y la abstracción dominante en los años sesenta, apostando por distintas vías de la nueva figuración. ¿Eran tiempos mejores que los actuales?

-No hay tiempos peores o mejores, trabajar en continuidad haga sol o llueva, desde el punto de vista del interés que tu obra produzca, cualquiera que lleve unos años en el oficio sabe que hay ciclos. Tu habilidad está en sobrevivir. En estos momentos es lamentable la presencia del poder en el mundo del arte, es realmente dañino, lleva a un 'dirigismo' que influye directamente sobre el mercado y en consecuencia sobre lo que muestra y lo que no. Sería largo y complicado hablar aquí de las redes y el 'lobby' que maneja los museos e instituciones públicas, publicaciones, arte público...

-¿Sólo el tiempo quita o da razones?

-Esto es una carrera de fondo, contrario a lo que se piensa no es cuestión de estética, de producir una imagen de marca y lanzarla. Es una forma de vida, de cómo se ven y se sienten las cosas. El pintor en definitiva es un 'medium', que materializa sentimientos, si esto produce emociones o no. En eso está el éxito o la banalidad de tu trabajo.

-Los analistas siempre le han tachado de artista inclasificable, pero también afirman que en su obra está presente la historia del arte.

-A la hora de trabajar, la historia del arte nunca me ha interesado en absoluto, en el taller no existe. Lo que es cierto es que vives en una época y con unos cimientos de todo lo que ha pasado antes, en el mundo del arte y en todos los aspectos de la vida a los que has llegado. En este oficio sabemos que la pintura no sale de la pintura, sale de tus obsesiones, conocimientos y el espacio y el tiempo que vives.



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