I magen exacta de esos cuerpos perfectos que se exponen en los kioskos, a tres euros el ejemplar, Triana Iglesias tiene algo más allá de sus ojos color miel y sus curvas de infarto. Quizá sea, como ella dice, que disfruta con lo que hace: «Las fotos muestran el estado de ánimo de las modelos y en las mías se ve que lo paso en grande». Con tan sólo 23 años, la joven noruega medio asturiana -su madre es de Castrillón- protagonizó el pasado año doce portadas de esas inclasificables revistas ('FHM' y 'Maxim' son algunas de ellas) que aúnan motor, consejos de belleza para hombres y chicas en lencería fina y no tan fina.