A buen seguro volverán a ser los reyes del verano y la distracción perfecta entre chapuzón y chapuzón. Los reproductores de mp3 se han convertido en símbolo de lo que la industria audiovisual llevaba años persiguiendo: un sistema eficiente de reproducción de audio -en algunos casos hasta vídeo- que quepa en el bolsillo del pantalón y aloje más de diez álbumes con sólo darle al click de un ratón. Pero no siempre fue así. Ha habido un largo camino de ideas brillantes que tuvieron mayor o menor aceptación pero que hacían realidad eso de 'con la música a otra parte'.