Vinokourov es un luchador. Pasó la noche al teléfono. Con la señal yendo y viniendo a Kazajistán, su país, el patrocinador principal del Astaná, su equipo. Es amigo del primer ministro, un antiguo ciclista amateur. Se resistía a salir del Tour sin comenzarlo. Vinokourov es como corre: impetuoso. Peleó hasta el final para que su equipo estuviera en el prólogo.
Cuando no pudo, se dejó querer por el T Mobile, dispuesto a ficharle hasta que la oposición del resto de las escuadras abortó la contratación relámpago. El líder kazajo, incluso, llamó a Bassayev y otros compañeros del Astaná para ocupar las plazas de los cinco excluidos por su implicación en la 'Operación Puerto' -Beloki, Contador, Paulinho, Davis y Nozal-. Y nada.
Ni el tormentoso viernes ni ayer. Por la mañana, madrugó para enviar al cónsul de su país a una entrevista con la dirección del Tour. Estaba desesperado. Tiene 32 años. Sentía que ésta era su ocasión. Y más sin Ullrich ni Basso. Con el cónsul se desplazó el abogado del Astaná Alberto Rodríguez-Mourullo. «Vinokourov y Kaseshkin querían una explicación de primera mano», dijo el letrado. La tuvieron. Otro revés. Era un intento desesperado. Ahora toca salvar al equipo. «Estaremos en la Vuelta a Alemania. No creo que corra peligro la licencia en el UCI Pro Tour del Astaná. En el sumario hay muchas conjeturas e indicios. Además, los delitos administrativos prescriben a los tres años. Y hay datos de 2002», explicó Rodríguez-Mourullo. Era su consuelo.
El Unibet.com ha suspendido de forma provisional a Carlos García Quesada, cuyo nombre también aparece en la lista de la 'Operación Puerto'.