Una franquicia social. Así denominan Serenos Gijón el nuevo modelo que han creado para 'exportar' su iniciativa a las numerosas ciudades españolas que están interesadas en ella, y sin que se desvirtúe el proyecto. Es decir, conseguir que se mantengan los objetivos de inserción social que tiene aquí la empresa y que el de los serenos no se convierta en un mero servicio de seguridad. Así, el modelo creado en Gijón hace ocho años ya está en marcha bajo estos parámetros en Vitoria desde hace seis meses y comenzará en Baracaldo, donde ya se ha presentado el estudio de viabilidad, después del verano. El madrileño barrio de Chamberí podría ser el siguiente en sumarse, ya que su Unión de Comerciantes está muy interesada en sumarse.
El objetivo de Serenos Gijón es que todos los que 'copien' el proyecto mantengan, como aquí, ciertas prioridades a la hora de las contrataciones. En Gijón, las mujeres y los parados mayores de 40 años son algunos de los más beneficiados en el intento de integrar a colectivos con dificultades para la inserción laboral. Así, desde la Agrupación de Sociedades Asturianas de Trabajo Asociado (ASATA), en la que está integrada Serenos Gijón, se ofrecerá toda la colaboración para realizar el plan de viabilidad económico y social en los lugares interesados; un plan de formación para los futuros serenos, así como un plan de implantación, desarrollo y seguimiento del servicio. Esto ya se ha llevado a cabo en los casos de Vitoria y Baracaldo: desde Gijón se realizaron los estudios con vecinos y comerciantes y se estudiaron las rutas a seguir por los serenos.
El proyecto de extensión del servicio está siendo coordinado por Francisco Javier Barro, quien constata el interés suscitado, ya que municipios como Almería, Sabadell, Burgos, Irún y Barcelona han solicitado también información del proyecto. Todos ellos podrían integrarse en el futuro en una red que se pondrá en marcha en octubre y que estará coordinada en todo momento desde Gijón. Es la forma, defienden desde ASATA, de conseguir que todas esas ciudades tengan sus propios serenos como empresas de economía social.
Ocho años de trabajo
En Gijón, los serenos comenzaron a vigilar las noches gijonesas hace ocho años, en el seno de Parados Mayores de 40 años. Eran nueve trabajadores. Dos años después formaron su propia empresa y se unieron a ASATA. En estos momentos 40 personas trabajan en este servicio, que cubre ya muchos de los barrios de la ciudad. La financiación llega de la mano del Ayuntamiento, además de comerciantes y comunidades de vecinos.
Los serenos realizan rondas periódicas entre las 23 horas y las 7 de la mañana, durante 364 días al año. Controlan el alumbrado público, el mobiliario urbano, los vehículos estacionados en la zona y realizan atención al ciudadano. Además, en el caso de los establecimientos y las comunidades vecinales que colaboran económicamente, los trabajadores prestan especial atención a escaparates, puertas, luces y alarmas.
También se ha puesto en marcha un servicio específico para los vehículos. Los serenos trabajan en colaboración con Bomberos, Policía Local y todos los servicios de emergencia.